El sueño americano

La Copa América celebra su centenario e incluye a equipos de todo el continente, ¿será el torneo que México esperaba?

La Copa América Centenario se presenta como una oportunidad única para que México conquiste por primera vez el trofeo más importante del continente, pero también para que millones de compatriotas renueven los lazos afectivos que los une con la patria que les vio nacer y que dejaron en busca de una mejor posición económica, de un estatus que ahora los convierte en los consumidores idóneos de este verano futbolero en América.

Para entender el fenómeno que representa la selección mexicana cruzando la frontera, primero hay que comprender la estructura de una sociedad que a lo largo de los años ha sufrido la carencia de oportunidades en su tierra natal. La consecuencia lógica es la migración hacia un lugar que ofrezca un futuro más promisorio. Esta es una historia que sucede todos los días con nuestros compatriotas, que conocemos pero que no vemos ni palpamos ni sentimos, solamente lo sabemos y punto.

La realidad es más cruda de lo que parece. No todos pueden alcanzar el sueño americano, algunos ni siquiera lo comienzan y se quedan, literalmente, yaciendo a la orilla de la frontera. Y aquellos que sí logran dar el salto a una nueva vida, por más que quieran mantener los lazos con su país, sufren de un desapego natural que con el día a día se va acentuando hasta llegar al punto de adoptar una nueva cultura, tan diferente a la nuestra. No es su culpa, por supuesto. ¿Cómo es que van a regresar a México para pasar simplemente unas vacaciones si en carne propia han vivido el periplo que significa volver a cruzar sin papeles?

Dicho esto, resulta comprensible que a través del futbol, los millones de compatriotas que residen en Estados Unidos, encuentren ese lazo que les une de nuevo con sus raíces, aunque sea solamente durante 90 minutos que se diluyen como un suspiro. La selección mexicana es la única en el mundo que puede presumir de ser local en dos países y por ende, la Copa América Centenario es, para México más que para cualquier otro país participante, un auténtico paraíso.

En el plano deportivo, el Tri llega en un excelente momento y lo ha confirmado con su triunfal debut ante Uruguay, una selección ubicada en el Top Ten del ranking mundial de la FIFA. Quizá nunca como ahora se presente una oportunidad tan grande para ganar este prestigiado torneo. Con un Brasil lejos de sus épocas doradas, cinco selecciones de la CONCACAF que están un escalón por debajo, y las grandes estrellas sudamericanas con la interrogante de ver en qué nivel llegan después de una extensa temporada europea.

¿Qué hay de la economía? La presencia de la selección azteca en este verano americano supone también un éxito rotundo en el aspecto financiero: estadios llenos garantizados, venta de alimentos y bebidas, merchandising de productos oficiales y también de alguno que otro no oficial, derechos de televisión por cantidades estratosféricas y la derrama económica que beneficia a hoteles, bares, restaurantes y otros sitios de interés turístico.

Phoenix, que atestiguó el debut ante los charrúas, Pasadena, que forma parte del condado de Los Ángeles y es la segunda ciudad con más mexicanos en el mundo (después de la Ciudad de México), y Houston, fueron las tres ciudades designadas como sede para los partidos del Tri en la primera ronda. No es casualidad que estas urbes pertenezcan a los tres estados con el mayor número de habitantes mexicanos en Estados Unidos. Según el último censo, más de 11 millones de connacionales viven en California, más de 8 millones en Texas y casi 2 millones en Arizona. ¿Negocio redondo? Por supuesto, el fútbol mueve mucho dinero y por eso México está haciendo su particular gira por el Oeste estadounidense, a la par de perseguir los objetivos deportivos ya señalados.

Si la selección nacional avanza como primer lugar de grupo, su partido de cuartos de final será en Santa Clara, California, y después una hipotética semifinal en Chicago, siempre en territorios con gran presencia de inmigrantes mexicanos. Los planes cambiarían drásticamente en caso de avanzar como segundo lugar de grupo, pues tendría que viajar a Boston para enfrentar a Argentina, si las cosas siguen un cauce natural y el equipo albiceleste gana su grupo.

Se estima que acudan más de un millón y medio de espectadores a los estadios de Estados Unidos. Y es que, más allá del fenómeno mexicano, la Copa despierta también un gran interés en los otros 15 países participantes e incluso más allá del continente, al relucir nombres como los de Lionel Messi, Luis Suárez, James Rodríguez, Arturo Vidal, Dani Alves y muchas otras estrellas que tienen cartel a nivel mundial y despiertan por sí solos el interés de la afición.

El centenario fue el pretexto perfecto para unir a todo el continente. Por primera vez en sus cien años de historia, la Copa cuenta con 16 selecciones participantes (diez de Sudamérica y seis de Norte, Centro y Caribe), lo que multiplica también el número de patrocinios, de entradas vendidas y de todos los beneficios que, en mayor o menor medida, dejará el evento en lo social, en lo deportivo y en lo económico. El tiempo pasa y las cosas cambian, pero después de todo, la esencia es la misma: el sueño americano… en el futbol como en la vida.