La decadencia del cine vs la televisión en streaming

Porque si hoy se intentara retratar qué es Hollywood, tal vez las estrellas de las películas no serían las que más brillen.

Atrás quedaron aquellos tiempos en los que aparecer en la pantalla grande era la máxima meta para cualquier actor. Y aunque no es lo mismo participar en una soap opera que en una serie de prime time, la tendencia por estar en el espacio que evoca la caja más famosa del mundo es cada vez mayor. Esto no significa que el séptimo arte esté devaluado, por supuesto que sigue siendo un distinguido espacio, solo que por cuestiones económicas es comprensible que al público le resulte doloroso pagar más para disfrutar lo que puede tener por menos… sin sacrificar calidad.

Fuera de los blockbusters que se caracterizan actualmente por ser franquicias de cómics, cuentos, libros, juegos de video y, claro, series de televisión, las películas han perdido gran parte del terreno y de su encanto. Se nota de manera drástica una escasez de historias, y para confirmarlo están los estudios que optan por los ya recurrentes reboots. Para rematar, el escenario se complica cuando se observa que las ideas están proliferando mejor en manos de las cadenas de TV. Sin contar la adaptación de ‘Game of thrones’, se puede confirmar con ‘The walking dead’, ‘Empire’ y ‘American horror story’ que no hay dudas al respecto.

La cruda realidad es que más allá del amor al arte (que vemos con más frecuencia en el cine independiente) lo que importa es hacer negocio. Los estrenos del verano de 2016 fueron un tremendo fiasco, sin importar si los protagonistas eran de carne y hueso o tortugas mutantes computarizadas. Lo que bien pudo ser tomado como ventaja —pues es justo uno de los dos periodos al año cuando la televisión descansa—, solo orilló a que la gente no quisiera nuevamente abandonar el sillón de su casa y a contar los días para el regreso de sus series favoritas.

Además de generar millones de dólares, otra parte y objetivo fundamental del showbiz es el crecimiento del talento artístico. Aunque una actuación en alguna cinta sea ovacionada por los críticos y la audiencia y así apelar a un Oscar, la exposición constante es la que permea y se fija en la mente del espectador. ¿Qué hacía Patrick Dempsey antes de convertirse en ‘McDreamy’? O sin ir tan lejos, ¿alguien sabía de la existencia de Ellen Pompeo? No es sorpresa que la misma actriz haya admitido a la revista People que su larga estancia en ‘Grey’s anatomy’ se debe a su edad, y es la que la mantiene a flote en Hollywood.

Tanto para debutantes como para estrellas en declive o peligro de extinción, la televisión ha significado la salvación e incluso, la tan esperada oportunidad de saborear, por primera vez, las mieles de la fama. El más claro ejemplo es Sarah Jessica Parker, quien seguramente estará por siempre agradecida con su personaje de Carrie Bradshaw que le ha dado tanto: reconocimiento mundial, jugosos contratos con distintas marcas, su faceta como diseñadora, varios premios, además del título de fashion icon y dos películas arrolladoras.

Otro caso similar es el de Jennifer Aniston. Mientras que su trayectoria en el cine ha sido —y continúa siendo— en un 90% desastrosa y llena de mediocres resultados en taquilla, fue su papel en ‘Friends’ el que la catapultó a la A-list y con él llegó de rebote un salario exorbitante. ¿Cuánto cobraba por episodio? La módica cantidad de un millón de dólares. Si en promedio cada temporada tenía alrededor de 20 capítulos, Rachel Green recibía en total 20 millones, solo 10 arriba de lo que le pagaron a Anne Hathaway por estar en ‘Les Miserables’ (2012) y 19 de diferencia con lo que recibió por ‘The devil wears Prada’ (2006).

La pantalla chica también es el mejor medio para resucitar. Claire Daines (‘Homeland’), Kevin Bacon (‘The following’), Kirsten Dunst (‘Fargo’) y Jane Fonda (‘Grace & Frankie’) son solo algunos ejemplos. La máxima resurrección ha sido la de Winona Ryder. Después de tantos lustros, ¿alguien querría ir a verla al cine? En primer lugar, hubiera tenido que conseguir un casting, algo bastante difícil y reñido con las actrices ‘hot’ del momento.

Por ello no fue sorpresa que haya reactivado su carrera de la mano de Netflix, un agente que vino a cambiar la dinámica tradicional al pasar de ser un catálogo de ofertas de entretenimiento a un insaciable creador de contenidos locales e internacionales con éxito rotundo: ‘Narcos’, ‘Orange is the new black’ y ‘House of cards’. ¿Quién más vio una minita de oro y un área de oportunidad difícil de resistir? Amazon, la compañía de comercio electrónico que con solo dos shows, ‘Transparent’ y ‘Mozart in the jungle’, ha podido colarse hasta los Globos de Oro y los Emmy. En efecto, todos quieren una rebanada de aquel delicioso y lucrativo pastel.

Por si fuera poco, la televisión lleva las riendas en cuanto a diversidad y género. Mientras que en el cine existen sueldos muy dispares entre hombres y mujeres (quienes además no son consideradas como imanes de taquilla), son las féminas las que dominan el otro escenario con ingresos equivalentes, llevando el primer crédito y liderando un reparto o en número significativo en la mayoría de las producciones.

Para rematar, nombres como Tom Cruise, Nicole Kidman, Julia Roberts, Denzel Washington y Tom Hanks, por mencionar unos cuantos, no garantizan más que se llenen las salas de proyecciones, mucho menos que la recaudación será mayor al presupuesto de la cinta. Todo parece indicar que los grandes del viejo Hollywood han comenzado a ser un bonito recuerdo como lo es ahora Sean Connery y que no todos piensan doblegarse al yugo de la televisión. ¿La lección? Adaptarse o morir… o simplemente ser Meryl Streep.