Club de Cuervos y la bipolar tradición de las series en México

¿Aún no te decides a ver Club de Cuervos? ¿Extrañas Papá Soltero? Un paseo por el oscuro pasado y la actualidad de las series mexicanas.

La edad de la inocencia.
A fines de los 60, Los Beverly De Peralvillo  se convirtieron en una de las primeras sitcom nacionales en lograr cierto éxito desmarcándose de las ya omnipresentes telenovelas. Hasta ahí íbamos bien. Los programas, si bien súper naif, eran el reflejo de la ingenuidad de la época, la contraparte que equilibraría la balanza ante el inminente y cercano boom del cine de ficheras.

Eran años inocentes, tanto como el personaje de María Victoria (Inocencia) en La Criada bien Criada, otro de los hitos de la cultura popular de la tevé de los 70, junto con el (pensábamos) sempiterno, Gómez Bolaños.

Aportaciones de las primigenias series mexicanas de los 60 y 70:
– El Tata (Jorge Arvizu).
– Las risas grabadas.
– La inocencia (tanto el personaje, como el mood)


Ahí vienen los 80.
¿Quién se acuerda de Mi Secretaria, Cachun Cachun Ra Ra, Cosas de Casados, Las Solteras del 2, Dos Mujeres en mi Casa, Hogar Dulce Hogar y demás glorias de la comedia, epicentro de la cultura pop mexicana en los ochenta? No, creeemos que a estas alturas nadie con salud mental plena sepa que existieron estos programas.

Tras unos prolíficos años de esplendor (en cuanto a variedad se refiere) en los que la TV mexicana apostaba por proponer contenidos diversos, los programas de la época comenzaron a apelar al triunfo de la imagen sobre la esencia, de la moralina sobre el desencanto. Si no nos crees, analiza las connotaciones correctísimamente políticas de Papá Soltero, otro de los grandes momentos –mediáticamente hablando– de las sitcoms mexicanas. O qué tal si te sientas a ver (si encuentras las temporadas en Blu-ray) la olvidada serie Nosotros los Gómez, serie que adoptaba el modelo de comedia familiar en conflicto, pero a millones de años luz de la acidez de Married with Children, por poner un ejemplo.


Aportaciones de las series mexicanas de los 80:

– Que a cualquier vago de edificio en le apodaran “Pocholo”.
– La Hora Marcada
, serie unitaria de terror con más imaginación que recursos. Además, de su prima hermana La Telaraña.
– La música de fondo de Cachún Cachún Ra Ra: The Cure, Duran Duran, Echo and the Bunnymen, etc.
 


La historia se vuelve noventera.
En esos años, las sitcoms mexicanas también intentaron renovarse, aunque cargando con cosas de la década anterior como Dr. Cándido Pérez (que estuvo al aire de 1987 a 2003). También sobrevivió en terapia intensiva los primeros años de los noventa, ese intento de hacer noir a la mexicana: Tony Tijuana, serie que narraba las desventuras de un detective (interpretado por Pedro Armendáriz). Lo cierto es que, aunque esa década preparó el camino para ese pequeño boom del 2000, en realidad estos años pasaron sin pena ni gloria. Fueron los tiempos en que más importamos series estadounidenses y en los que éstas comenzaron a volverse más sofisticadas y fascinantes.


Aportaciones de las series mexicanas de los 90:
– Que pensáramos que no existían series mexicanas y mejor sintiéramos que nuestra vida era un episodio de Beverly Hills 902010 o los X-Files.
– Que nos volviéramos retro, mirando repeticiones de series mexicanas de antaño.
– Que comenzáramos a idear un plan para erradicar a Jorge Ortiz de Pinedo.

El 2000 y la infructuosa odisea mexicana.
Del año 2000 en adelante hubo una proliferación de propuestas que hicieron más interesante el asunto, desde intentos comerciales como El Pantera, serie basada en un comic mexicano, que formaba parte de esa iniciativa de Televisa de reactivar las propuestas nacionales con el concepto "Series Originales: Hecho en México" (junto a 13 Miedos, una especie de reboot de Hora Marcada y S.O.S ¿Y ahora qué hago?). Esa equivocada tropicalización de ideas exitosas hizo que otras adaptaciones como La Niñera “mexicana” llegaran a la cúspide de la pena ajena y que otras propuestas de esa época, Una Familia con Ángel (remake de Who is the Boss?), se volvieran productos perfectamente diseñados… para ser olvidados.


Aportaciones de las series mexicanas en los primeros años después del 2000:

– El tibio intento de generar cosas originales.
– La inverosímil apuesta de convertir a Adal Ramones en el Seinfeld mexicano (con su serie S.O.S ¿Y ahora qué hago?)

Última parada: Club de Cuervos

Los Minondo, Paramédicos, Los Simuladores, Héroes del Norte…esos títulos ya nos resultan familiares en la era del Internet. Se trata de series bien hechas, pero de alcances minimalistas. Soy tu Fan (con su gran soundtrack) y XY han logrado cierta trascendencia, pero no de alcances masivos. Todo eso nos lleva hasta Club de Cuervos, serie importante en el sentido de que es la primera producción en español dentro de la programación de Netflix, el nuevo paradigma de entretenimiento que ha ganado terreno frente a la TV abierta. Club de Cuervos viene de un lugar diferente, sin dejar de hacer guiños al pasado.


Seguramente su creador, Gary Alazraki, tiene más influencia de series como Arrested Development (resucitada por la misma Netflix hace un par de años) y de otras propuestas corrosivas de importación, que de Eugenio Derbez, quien con La Familia Peluche ha puesto su grano de arena en el resurgimiento, decididamente populachero, del género. Club de Cuervos incluso se burla de Alcanzar una Estrella, epitome del infructuoso intento de hacer televisión juvenil mexicana en los años 90, que en ningún momento apostó por salirse del redil telenovelero. Pero la serie de Alazraki, protagonizada por Luis Gerardo Méndez, en lugar de hacerle honores al pasado, prefiere –en una suerte de ¿declaración de principios?– lo mismo recomendar Breaking Bad en uno de los diálogos (aunque a decir verdad, un poco forzadamente y fuera de timing), que homenajear a la vieja serie infantil mexicana Odisea Burbujas (con la música en los créditos finales en uno de los episodios) o colocar frases de autor en los créditos iniciales de cada capítulo, tal como lo vimos recientemente en Wilfred.

La gente en México ya está lista para ver una serie de Netflix producida en nuestro país.

La pregunta es ¿Será que de la aceptación de esta serie dé pauta para futuras producciones en español por parte de Netflix (se acaba de lanzar Narcos, con críticas diversas) o para una segunda temporada de Club de Cuervos? Si no te has decidido a verla…¿a poco te da igual que con la postergada y lenta, pero anunciada, muerte de la TV abierta regional en un futuro sólo podamos ver series foráneas como Game of Thrones, Parks and Recreation, The Americans o Mad Men? Mejor no respondas, traidor.


¿Aportaciones?
– Aún es pronto para saberlo. En algunos años veremos si las cosas cambian para bien en el panorama de las series de TV nacionales y si el éxito, o fracaso, de Club de Cuervos fue un factor.