20 normas de clase y urbanidad para sobrevivir a una boda

Ya empiezan, ya están aquí. Llega la época de bodas y es mejor que empieces a ahorrar y leas esta breve guía si quieres sobrevivir a ellas.

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1. ¡Enhorabuena! Vas a acudir a una boda. Hay pocas cosas más divertidas que una boda y solo dos maneras en las que puede convertirse en una experiencia desoladora. La primera es si un ejército entra en el recinto y abre fuego contra los invitados. La segunda es si el que se casa eres tú.

2. No hay nada más inoportuno que aparecer en la boda con los regalos. Si odias intensamente a los novios acude con el tuyo a la ceremonia: una terrorífica cabeza de la isla de Pascua a tamaño natural y hecha enteramente de un intensísimo queso Camembert de Normandía.

3. O, si la boda se celebra en un entorno donde hay una piscina o un bonito estanque, su regalo podrían ser dos toneladas de calamares frescos. Y tendrás que decir: "Bueno, pues los echamos aquí para que no se estropeen".

4. Si la boda es de tarde y la cena se va a extender hasta altas horas de la noche, no invites a niños a la boda. Ni aunque sean tuyos. Diles que ya irán a su próxima boda con otra persona que no es su papá.

5. Si eres el organizador de la boda, no te rompas la cabeza con el sitting. Olvida los intereses comunes, el estado civil o los ideales políticos. Lo mejor es que escribas los nombres en unos cuantos cartones, los tires al aire y sientes a todo el mundo tal cual caiga. Todos coincidirán en que el sitting es exquisito y está estudiadísimo.

6. Nada de sobriedad. Las bodas no están para ir elegante, las bodas están para ir extravagante. Ponte encima todo lo que encuentres. Tocados, coronas, flores, gatos persa, tigres de Bengala, la Torre Eiffel, la antena del Burj Khalifa de Dubai. Si aparece en boda alguien sencillo y discreto, expúlsalo inmediatamente.

7. Y una vez más: nada de sobriedad. Ir a una boda y no emborracharse es de una falta de educación y de una vulgaridad alarmantes. Si hay alguien tomando únicamente refresco, sácalo inmediatamente.

8. Hay algunas excepciones a la regla anterior, casos en los que los novios deben mostrar indulgencia ante un invitado que no bebe por las siguientes razones:

a) Está embarazada

b) Es ex-alcohólico

c) Está en tratamiento antibiótico

d) Está en tratamiento antidepresivo

e) Es Ana Claudia Talancón

f) Es Gerard Depardieu

g) Es Charles Dickens

h) Es Ernest Hemingway

i) Es Rasputín

j) Es un bebé
 

9. Dicen que hay que apagar el teléfono durante la ceremonia, pero nunca viene mal tener un tono a la mano. Si fallase el sonido en el momento en que tiene que escucharse de forma atronadora la marcha nupcial siempre puedes salvar la situación reproduciéndolo en tu iPhone.

10. No intentes quitar protagonismo a la novia aprovechando su boda para anunciar que también te vas a casar. A menos que la odies. O a menos que anuncies que te vas a casar con el novio. En ese caso se desencadenará un drama tan apasionante que los invitados recordarán para siempre ese día con agradecimiento y alegría.

11. Es habitual que un amigo borracho interrumpa continuamente a la orquesta y se suba al escenario para recordarnos que nos quiere muchísimo a todos. Lo mejor para evitar estos casos es pedir que en la mesa presidencial instalen un amplificador que permita encender o apagar el micrófono a gusto de los organizadores. Si esto fuese imposible por razones de cableado, sencillamente arroja trozos de comida al escenario para que se baje de ahí.

12. Los baños en las bodas suelen ser territorio comanche. Entre la gente que está durmiendo en el retrete, los que están vomitando, los que están haciendo el amor con alguien a quien acaban de conocer y los que están consumiendo sustancias ilegales, nunca queda sitio para hacer lo que has ido a hacer: pipí. Lo mejor es que los organizadores instalen una serie de cuartos de baño extras donde se indique en letras enormes que son únicamente para las necesidades fisiológicas de primer orden.

13. En las invitaciones de boda se suele indicar expresamente si puedes llevar un acompañante o no. Si no puedes, no te alarmes. Ya harás amiguitos durante la boda. Los padres de los contrayentes suelen invitar a un montón de amigos ancianos que ya han enviudado y estarán dispuestos a ser tu pareja durante el día. Si bebes lo suficiente es posible incluso que acceda a que lo sean durante la noche.

14. En medio de tu éxtasis etílico, no improvises un estupendo discurso de amor a los novios. Lo que piensas que es un cántico de amor hilado y poético suena verdaderamente así: lkjdhfg jrgli asdhrj dirigu fhed osquieromucho.

15. ¿Deben invitarse a los exesposos y exesposas a la boda de uno? Es mejor evitarlo, pero si eres una de esas personas perturbadas que logra tener una relación de amistad con sus exparejas por qué no.

16. Respeta los deseos de los novios y no intentes imponer tu moral. Si se les da por casarse por la iglesia y resultas ser un poquito anticlerical no uses un megáfono para gritar que te consta que la novia no es virgen.

17. Si eres  el novio y se ha arrepentido a última hora, haz las cosas bien. No montes numeritos. Sé elegante y, simplemente, envíale un Whatsapp a tu ya no futura esposa donde diga: "Oye, lo he pensado mejor. Ya no quiero casarme”. Y, si la quieres de verdad, envíale una opción B para que te cases con ella. ¿Sabes cuánto cuesta organizar una boda?

18. Recuerda que las primeras filas en la ceremonia están reservadas para la familia. Si eres el padre o hermano de la novia, pero ella no lo sabe y no encontrabas la forma de decírselo, aquí la tienes. "Disculpe, caballero, pero este banco está reservado para mis padres". "Oh, lo sé, por eso me he sentado aquí. Yo soy tu verdadero padre. Pero no quiero estropear el día de tu boda. Cásate, cásate hija".

19. Las bodas en las playas son preciosas. Pero asegúrate de que no es una playa nudista, porque yo una vez fui invitado a una de esas y… bueno, no quiero hablar de ello.

20. Si tu boda acaba siendo un desastre, no desesperes. El matrimonio fracasará, te volverás a casar y podrás organizar mucho mejor la siguiente.