10 años sin Plutón como planeta… y lo seguimos extrañando

El 24 de agosto de 2006, un grupo de científicos decidió que el sistema solar tendría solo ocho planetas.

En realidad, Plutón, nunca se fue. Ya sea nombrado como planeta enano o planetoide, este cuerpo celeste continúa en su órbita, sigue causando la misma curiosidad para los astrónomos, para los ingenieros y físicos de la NASA que continúan mandando naves para saber más sobre él… pero en la cultura popular, el 24 de agosto de 2006 fue como un día de decepción mezclada con nostalgia y hasta frustración por tener que quitar de nuestra mente que a partir de ese día son ocho y no nueve planetas los que conforman el sistema solar.

Recordar que ya transcurrió una década desde que Plutón dejó de aparecer en las monografías hace sentir viejos a los que lo saben (sabemos), por que las nuevas generaciones no están ni enteradas de que había nueve planetas, no se sienten como estafadas en sus conocimientos y mucho menos que existen las monografías.

¿Qué estábamos haciendo hace diez años? Da igual, lo que importa es lo que ese día nos enteramos que así como existe la Real Academia Española, que nos da verbos a placer y nos quita las tildes para hacer corto circuito en la ortografía, hay un ente científico que añade o borra planetas en los libros de texto y en las paredes de los museos. Este organismo supremo se llama Unión Astronómica Internacional (UAI), y un 24 de agosto de 2006m en una Asamblea General celebrada en Praga, fue cuando se le dijo adiós al simpático Plutón.

Por si la memoria no te da para acordarte de lo que sucedió diez años atrás o si quieres volverte a indignar porque “nos robaron” a Plutón, resumimos los resultados de esta asamblea:

Desde que fue descubierto en 1930, el ahora planeta enano había causado controversia por ser mucho más pequeño que los gigantes que le antecedían, porque su órbita estaba más chueca que las de los demás, que estaba sucia, y porque se creía que en realidad era una luna de Neptuno. Tras 60 años de discusiones y de descubrir otros cuerpos celestes girando ahí cerca de Plutón, los cuales se había observado que eran bien parecidos a él y eran de un tamaño similar, se pensó ¿por qué no agregarlos como planetas? Así, unos tal Ceres, Caronte, Eris (que nos gusta más llamarlo Xena) y otros más habrían pasado a ser parte de los planetas del sistema solar (algo que tal vez tampoco nos hubiera parecido), pero no fue así.

Antes de que comenzaran a levantar la mano otros planetillas parecidos a Plutón y entonces sí tuviéramos que reaprender un montón de nombres más, mejor se decidió que ninguno entraba como planeta, ni ese noveno, y que serían solo ocho (tal vez esto fue una decisión de practicidad más que plenamente científica, queremos creer).

Así, Plutón se convirtió en planeta enano y, como compensación, se le otorgó ser el líder de esa banda de cuerpos celestes menores a los que ahora se les nombra “objetos plutonianos” en honor a él.

¿Y qué hizo Plutón como relegado de los planetas, pero líder de su nueva banda? Darnos amor y unas bellas imágenes captadas por la misión New Horizons de la NASA, gracias a la que supimos que su superficie tiene una mancha con forma de corazón, uno más grande que aquellos que lo arrancaron de nuestra memoria como planeta hace diez años.