¿Por qué México no gana medallas en Río 2016?

El país está quedando muy lejos de las siete medallas que ganó en los olímpicos de Londres, ¿qué hay detrás de su falta de éxito?

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Mientras en muchos países celebran el triunfo de sus deportistas en los Juegos Olímpicos de Río 2016, postean con orgullo sus banderas y hacen de cada medalla una rumba, los mexicanos se sientan en sus casas con las manos vacías. Añoran los olímpicos de Londres, hace cuatro años, en donde vieron a México colgarse siete medallas. Pero ni siquiera el canal por el que ven el evento deportivo —Televisa y Tv Azteca este año no lo transmiten— es el mismo de aquel entonces.

La esperanza todavía recae sobre algunos deportistas. Muchos esperan que María Espinoza, líder del ránking mundial de 67 kilogramos en taekwondo, saque la cara por su patria azteca el próximo 20 de agosto. Otros agradecen que el boxeador chihuahuense Misael Rodríguez haya asegurado el bronce. Y algunos apuestan por la atleta Guadalupe González, que probará su suerte el próximo 19 en donde correrá 20 kilómetros. Sin embargo, ya hay un sentimiento de fracaso y descontento en México, adornado de memes burlones que circulan por las redes sociales. Se esperaba que algunos otros atletas como Alejandra Valencia, de tiro con arco; Rommel Pacheco, en trampolín de tres metros individual y en sincronizado con Jahir Ocampo, lograran resultados de medalla, sin embargo, no se logró.

Sería erróneo hablar una mala racha, pues el país cuenta con un desempeño olímpico histórico del que difícilmente puede alardear. De momento se ha llevado a casa 62 medallas desde que empezó a participar, mientras que China, por ejemplo, ganó 88 en los últimos juegos. Que México nunca se haya llevado más de nueve medallas en unos olímpicos lleva a dos posibles conclusiones: o es el país con menos suerte del mundo, o algo está fallando en su estrategia. Pero, ¿qué?

Un abogado al mando del deporte
Ante la falta de medallas, muchos dedos señalan hacia una misma dirección: la de Alfredo Castillo, director de la Comisión Nacional de la Cultura Física y el Deporte (Conade). El excomisionado federal en Michoacán ha sido criticado desde su nombramiento en abril de 2015 por no tener ninguna experiencia previa en el deporte, ni estudios dirigidos hacia ese rubro. Sus críticos nunca han entendido por qué una persona con formación judicial está al mando de la Conade. Algunos van más lejos, como el periodista de opinión del diario Milenio Ricardo Alemán, quien asegura que el director no se rodeó de expertos en su cargo, si no que se llevó a más de 200 colaboradores de la procuraduría mexiquense, la PGR, Profeco y Michoacán a trabajar con él, todos sin experiencia en deporte.

Las críticas no le han dado un respiro a Castillo desde que comenzó el evento deportivo. Varios diarios mexicanos lo han acusado de estar de luna de miel en Brasil, luego de haber sido visto en varias competiciones intercambiando muestras de afecto con su novia Jacqueline Tostado Madrid. Y para echarle más leña al fuego, los trajes de gala con los que apareció el equipo olímpico mexicano en la ceremonia de inauguración llevaban la marca Hugo Boss, lo que muchos consideran inadmisible y mucho más costoso que haber elegido a un diseñador local.

Según el diario Reforma, la Conade prefirió invertir 14,000 pesos en cada uniforme de gala en vez de comisionárselos a María Luisa de Chávez, que había hecho un presupuesto por 350,000 pesos por todos los uniformes. En su defensa Alfredo Castillo detalló que solo 3.9 millones de los 17 millones de pesos que tiene la Conade de presupuesto habían sido usados para uniformes.

Contra esto resulta irónico que el levantador de pesas, Bredni Roque Mendoza, quien quedó como quinto mejor del mundo, no tuvo ni siquiera uniforme y fue obligado a parchar el que él compró porque la marca que portaba no era la patrocinadora de México.

Instituciones poco amigas
Castillo se ha echado más tierra al postear mensajes controversiales en Twitter durante las competiciones, que además han hecho evidentes los conflictos que existen entre las instituciones deportivas del país y también con otras a nivel internacional. Cuando Rommel Pacheco y Jair Ocampo —los clavadistas que México tenía en el radar como posibles medallistas— se quedaron fuera del podio, el director de la Conade se desquitó en la red social. “Las represalias por no regalar 15 millones de dólares ahí están”, insinuando que el resultado había sido manipulado por los jueces. Se refería a la multa que le impuso la Federación Internacional de Natación (FINA) a México —y que el país se niega a pagar— por comprometerse a organizar el campeonato del mundo en 2017 y después renunciar a ello por no tener suficientes fondos después del ajuste al gasto público federal de 2015.
 

No es el único escándalo que involucra a instituciones deportivas mexicanas. El jueves pasado, un Castillo sin pelos en la lengua insinuó en entrevista radiofónica con MVS que Conade se podía lavar las manos en cuanto a responsabilidad por el fracaso de los deportistas. “Conade es una agencia de viajes que propiamente lo único que hace es dar el dinero a las Federaciones”, dijo en entrevista radiofónica con MVS. El director ya había acusado a varias federaciones de corrupción sin poner pruebas en la mesa, por lo que mantiene una pelea con Carlos Padilla, el presidente del Comité Olímpico Mexicano, que se ha hecho pública, y también con el Comité Olímpico Internacional, que estuvo cerca de prohibir que el país participara en el evento.

En medio de estas batallas están los deportistas, muchos de los cuales están inconformes con la manera en que los directivos manejan los organismos que los rigen y se desestabilizan cada vez que las instituciones cambian de directivos. Bernardo de la Garza, exdirector de la Conade, le confirmó a la revista Expansión que en México hace falta continuidad en la forma de dirigir el deporte.

No hay dinero
En México, la mayoría de los deportistas que logran marcar una diferencia y llevarse una medalla a casa, lo hacen por su cuenta, con esfuerzos económicos personales, el apoyo de sus padres o un trabajo alterno que los financia. Solo los mejores logran entrar al programa CIMA de la Conade, que es el que apoya a deportistas de élite con suficiente dinero para subsistir. Pero para llegar ahí muchos ya recorrieron el camino por su lado. A pesar de que el presupuesto público para estos fines ha crecido, no alcanza para descubrir talentos y llevarlos a la cima.

Una encuesta reciente de la consultora KPMG exhibe la percepción que tienen los empresarios del país sobre el manejo del deporte, la cual también explica los pocos patrocinios de parte de compañías privadas a atletas que están en disciplinas distintas al futbol: 83% de los directivos de empresas consultados considera que México no tiene buenos resultados por la falta de infraestructura deportiva, 75% piensa que es por la falta de interés del gobierno y 72% por el poco dinero destinado a la actividad física (la pregunta tenía más de una opción). Y cuando les preguntaron qué harían si estuvieran a cargo de las instituciones deportivas, 91% dijo que aumentarían sus presupuestos.

Colombia, un caso de éxito
Mientras gran parte de la iniciativa privada y los organismos públicos se esconden de la responsabilidad por financiar el deporte en México, los resultados dejan mucho que desear. En otros países como Colombia, que desde hace unos años se instaló en el mapa deportivo con triunfos a nivel mundial en ciclismo, fútbol, patinaje y judo, han generado soluciones ante el problema de fondos.

En 2006 decidió que 4% de lo que pagan los usuarios del país en su factura de telefonía celular financiara buena parte de los programas de Coldeportes y el Comité Olímpico Colombiano. Además, Colombia ha promovido premios muy atractivos para los ganadores de los juegos olímpicos. En los de Londres, en donde el país tuvo un desempeño positivo, al que ganara una medalla de oro le daban 113 millones de pesos colombianos, más de 35,000 dólares.

México todavía tiene tiempo para salir de Brasil con medallas en el cuello, pero el ambiente en el país no es precisamente de optimismo. Sin embargo, Castillo asegura no estar preocupado por la falta de oros, platas y bronces. “Mi tema no son las medallas”, dijo en una entrevista reciente. “Para mí lo más importante es llevar a 15 atletas entre los primeros 10 del mundo”.