Días de llanto

Los Juegos Olímpicos pretenden ser una fiesta deportiva, pero en algunas ediciones han ocurrido verdaderas tragedias.

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Lo que supone ser un evento festivo y lleno de paz, ha sido aprovechado históricamente por algunas mentes retorcidas para cometer actos de terror que han sembrado el pánico en las Olimpiadas. Los Juegos también tienen episodios tristes, maldiciones, y días de llanto.

El episodio más negro en la historia de los Juegos Olímpicos se dio en Munich, en 1972, cuando unos terroristas palestinos irrumpieron en la villa la noche del 5 de septiembre, para secuestrar a más de una decena de atletas israelíes. El ataque se perpetró poco tiempo después de que 234 palestinos fueron aprisionados en Israel. Una facción del grupo radical Organización para la Liberación Palestina, conocida como Septiembre Negro, se adjudicó el atentado.

Los Juegos estaban llamados a ser un símbolo de paz en el mundo, para limpiar la mala imagen que se tenía de la Alemania nazi ya en particular de Berlín 1936. La organización alemana no tomó las precauciones necesarias ante la posibilidad de un ataque y esas deficiencias en los protocolos de seguridad fueron aprovechadas por los malhechores para entrar sin menor dificultad a los dormitorios de los atletas y comenzar con esta historia de terror.

En la violenta intrusión inicial murieron dos deportistas israelíes, algunos lograron escapar y otros más fueron tomados como rehenes. La tensión se alargó durante varias horas y las Olimpiadas fueron suspendidas unas horas después de que se dio a conocer la noticia. Entonces comenzaron las negociaciones entre la policía y los extremistas, quienes exigían la liberación de sus compatriotas presos en Israel y la disposición de un avión en la base aérea militar de Munich para poder salir del país.

El mundo estaba consternado y a la expectativa de lo que pudiera pasar en la operación de rescate, mientras toda la actividad olímpica se había paralizado. Los alemanes abrieron fuego contra los terroristas en el aeropuerto militar y éstos a su vez, dejaron una granada en el helicóptero en el que estaban los rehenes. El fallido rescate dejó a nueve atletas muertos, que sumados a los dos que habían muerto en la villa, dejó un saldo de 11 deportistas israelíes asesinados, así como un oficial de policía alemán y cinco terroristas. Este trágico hecho motivó la realización de la película Munich, dirigida por Steven Spielberg.

Estudiantes vs gobierno
Cuatro años antes, y aunque el hecho no se suscitó precisamente durante el certamen, sí empañó el entorno festivo que rodeaba a los Juegos de México 68. El movimiento estudiantil que había iniciado poco más de dos meses atrás, fue reprimido por el gobierno exactamente diez días antes de la ceremonia de inauguración, que estaba prevista para el 12 de Octubre de 1968.

El ejército entró en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco y acribilló a decenas (la cifra del gobierno es de 26, pero otras organizaciones sociales han reportado 325 o hasta 500 víctimas) de estudiantes que allí se manifestaban. A los diez días, Enriqueta Basilio encendió la llama olímpica en el estadio de Ciudad Universitaria y los Juegos se desarrollaron con una aparente normalidad.

Irrupción religiosa
En Atlanta, el 27 de julio de 1996, en pleno centenario de las Olimpiadas, un ataque terrorista en el Parque Olímpico de la ciudad estadounidense dejó un saldo de dos muertos y 111 heridos, en el episodio más triste desde la tragedia de Munich.

Robert Rudolph, un fanático religioso estadounidense, fue el autor de los hechos, aduciendo este terrible acto a una forma de expresar su inconformidad ante la legalización del aborto y de los derechos de los homosexuales en su país. El asesino ya había atacado una clínica donde se practicaban abortos y una discoteca gay. Tras el ataque, el pánico se apoderó de los miles de aficionados y deportistas, pero finalmente los Juegos siguieron su desarrollo.

También en Londres
Sin ser unos Juegos trágicos, los de Londres han adquirido con el paso de los años una especie de maldición. Solamente cuatro años han transcurrido desde entonces, y ya suman 17 atletas fallecidos que participaron en el certamen olímpico, todos menores de 40 años.

Dos atletas franceses murieron en un accidente de helicóptero durante la grabación de un programa de televisión, una australiana víctima de cáncer de pulmón, dos suicidios, tres asesinatos, cinco accidentes y cuatro que perdieron la vida por muerte natural. Una lista negra que ha ensombrecido a Londres 2012, en un periodo tan corto como son los cuatro años que dura un ciclo olímpico. Esperemos que este fin de ciclo sea también el fin de esa extraña maldición.