22 años de Ángeles y Fantasy Bras

El Victoria’s Secret Fashion Show tendrá lugar por primera vez en Asia a finales de este mes. Aprovechamos los días previos para repasar los aspectos clave de la historia de la firma.

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El próximo 28 de noviembre, el mundo podrá disfrutar un año más del evento de moda más popular del planeta, el Victoria’s Secret Fashion Show. Esta vez tendrá lugar en China, concretamente en la ciudad de Shanghái, con el objetivo de consolidar la posición de la marca en el continente asiático. Se trata de una apuesta significativa, ya que hasta ahora solo ciudades estadounidenses (Nueva York, Los Ángeles, Miami, Las Vegas) y europeas (Cannes, Londres, París) habían recibido a tan destacado evento.

Celebrado por primera vez en 1995 en el hotel Plaza de Nueva York, ha sido desde entonces el desfile de moda más seguido por el público general, una herramienta infalible para saber qué modelos están en lo más alto y la piedra angular de la potente estrategia de comunicación de la marca de lencería femenina más poderosa del mercado.

A menos de dos semanas de su esperada nueva edición, nos sumergimos en la historia de la compañía para entender qué la llevó a su dominio actual.

¿QUIÉN FUE VICTORIA?

Ni la fundadora ni la esposa ni la hija ni la abuela del fundador. El nombre tiene un origen muy distinto. El mito fundacional de la firma se remonta a mitades de la década de los 70, concretamente al día en que Roy Raymond (exestudiante de negocios de Stanford) entró en una tienda departamental en busca de lencería que regalarle a su mujer. Su experiencia no fue para nada satisfactoria. Camisones con estampados florales –de todo menos sexys– y dependientas que lo miraban como si fuera un pervertido. Eso fue lo que se encontró. De regreso en casa, la mente de Raymond empezó a imaginar un lugar en el que los hombres pudieran comprar este tipo de artículos con total comodidad y privacidad. Un espacio con maderas oscuras, sofás de terciopelo rojo, alfombras orientales y cortinas de seda. Con esta idea en la cabeza, y con la intención de evocar la corrección de la época victoriana, el empresario escogió el nombre de la icónica reina inglesa para bautizar a su proyecto. La frase “el secreto de Victoria” buscaba representar el lado oculto y seductor de una mujer respetable, adjetivo todavía ligado por aquel entonces al espíritu británico decimonónico.

Sumando ahorros y préstamos familiares, Raymond reunió 80 mil dólares y abrió su primera tienda, junto con su esposa, en Palo Alto en 1977. A la idea de crear un espacio cómodo para los hombre le sumó otro concepto clave: Introducir diseños que hicieran sentir a sus portadoras cómodas, naturales y sexys, algo poco común antes de los 60. Para rematar el negocio, dio forma a un catálogo que le llegaría a los consumidores de todo el país.

Cinco años más tarde, las ventas anuales de la compañía superaban los 4 millones de dólares. Aun así, la empresa estaba cerca de caer en bancarrota. Como ocurre muchas veces con los grandes negocios, una idea ganadora no es siempre suficiente.

Paralelamente, Leslie Wexner había logrado revolucionar el mercado de ropa deportiva con su tienda para masas The Limited y andaba en busca de nuevos proyectos. En un viaje a San Francisco a principios de los 80 descubrió Victoria’s Secret y su catálogo y tuvo claro que se trataba de una idea con potencial, ya que no existía otra tienda de ropa interior con ese toque erótico en el país. Aunque tenía un notable defecto: Su estrategia de marketing ahuyentaba a las compradoras femeninas.

En 1982, Wexner le compró la marca a Raymond por 1 millón de dólares. Acto seguido, se subió a un avión con destino a Europa para estudiar el mercado de la lencería en el viejo continente. A su regreso, se puso manos a la obra con el objetivo de ofrecer a las mujeres estadounidenses ropa interior asequible y sexy para uso diario. Prendas acorde con los nuevos tiempos, en consonancia con las ideas y la imagen de la mujer moderna y la revolución sexual.

Suavizó el catálogo, rediseñó el concepto de la tienda aportando luminosidad mediante accesorios dorados, estampados florales, música clásica y botellas de perfume antiguas y reforzó la supuesta esencia británica de la firma (que terminaría por desechar en el 2000) asociándola a una falsa dirección londinense, 10 Margaret Street, pese a que sus oficinas centrales estaban en Ohio.

Así, logró que las mujeres se lanzaran a comprar su lencería erótica con distinguido toque anglosajón, mientras los hombres seguían recibiendo su querido catálogo. Para 1995, año en el que el Victoria’s Secret Fashion Show se creó, la compañía poseía 670 tiendas y estaba valorada en 1,900 millones de dólares. Su gran acierto, visto con el paso del tiempo, fue lograr convertir la ropa interior sexy en algo para las masas.

Por su parte, Roy Raymond puso en marcha a finales de los 80 My Child’s Destiny, una tienda de ropa infantil de alta calidad, en San Francisco. Pero no funcionó. En 1993, ya divorciado y habiéndolo perdido casi todo, se suicidó al saltar desde el puente Golden Gate. Toda una tragedia.

 

Gail Elliott durante el primer Victoria's Secret Fashion Show (1995).

VICTORIA'S SECRET EN NÚMEROS

Ingresos anuales: 1,173 millones de dólares

Sueldo mínimo de una modelo: 750 mil dólares

Sueldo máximo de una modelo: 5 millones de dólares


Porcentaje del mercado de lencería que posee: 15%

Porcentaje del mercado de brassieres que posee: 20%

Presupuesto para el VS Fashion Show: 12 millones de dólares

Audiencia estadounidense del VS Fashion Show: 6.65 millones

Audiencia mundial del VS Fashion Show: 800 millones

Personas que reciben el catálogo: 375 millones

 

Lily Aldridge, Adriana Lima, Jasmine Tookes, Elsa Hosk, Josephine Skriver y Alessandra Ambrosio en París, en la jornada anterior al desfile (2016).

EL FASHION SHOW

Aunque ahora nos resulte inconcebible, en un inicio el desfile no se retransmitía. Entre 1995 y 1998, el VS Fashion Show se celebraba a puerta cerrada los días antes de San Valentín en el hotel Plaza de Nueva York y contaba ya con la presencia de las modelos más importantes del momento, como Naomi Campbell o Claudia Schiffer. Se trataba de todo un acontecimiento, una auténtica muestra del poder de convocatoria y de la salud financiera de la marca. En 1999, el evento abrió sus puertas al mundo por primera vez mediante una emisión online que en seguida le reveló a la firma el auténtico potencial del desfile. 

Con la entrada del milenio, en 2001, se movió la fecha a los días anteriores de Navidad y la televisión estadounidense (primero la ABC y, luego, la CBS) llegó a un acuerdo con la marca para retransmitirlo y convertirlo en el que muchos llaman ya el super bowl de la moda: Cuenta con las actuaciones de artistas musicales de fama mundial, en él desfilan más de 50 supermodelos y es visto en 192 países. Sin duda, una herramienta de marketing sin atisbo de competidores.

 

LOS ÁNGELES

Ser seleccionada entre los ángeles de Victoria’s Secret es el mayor reconocimiento que una modelo puede alcanzar. Este año, con motivo de su primera edición en suelo asiático, la marca ha ampliado a ocho el número de integrantes chinas que desfilarán en el VS Fashion Show. Liu Wen, Sui He, Ming Xi, Ju Xiao Wen y Shu Pei encabezarán el elenco local con su experiencia. El resto, de entre las cuales ya están confirmadas Estelle Chen y Xin Xie, debutarán por primera vez en un evento de dichas características.

El resto de la lista de la codiciada convocatoria de 60 supermodelos la lideran Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Lily Aldridge, Elsa Hosk, Jasmine Tookes, Martha Hunt, Sara Sampaio, Taylor Hill, Lais Ribeiro, Romee Strijd, Stella Maxwell, Josephine Skriver y Candice Swanepoel. Además, regresan Karlie Kloss, Blanca Padilla, Bruna Lirio, Kelly Gale e Irina Sharipova, junto a las famosísimas Gigi y Bella Hadid

Faltarán Kendall Jenner, por su contrato con La Perla; Izabel Goulart, que no ha superado el casting esta vez, y, muy posiblemente, Behati Prinsloo, embarazada de la segunda hija de Adam Levine.

 

Lily Aldridge, Adriana Lima, Jasmine Tookes, Elsa Hosk, Josephine Skriver y Alessandra Ambrosio en París, en la jornada anterior al desfile (2016).

EL FANTASY BRA

Si existe una joya de la corona en cuanto a brassieres se refiere, ésa es el Fantasy Bra de Victoria’s Secret, una pieza exclusiva y extremadamente cara que la firma reinventa una vez al año con motivo de su famoso desfile. La primera mujer en vestirlo fue Claudia Schiffer en 1996. Su modelo fue bautizado como Million Dollar Miracle Bra y, como su nombre indica, estaba valorado en un millón de dólares.

A Schiffer la siguieron nombres tan relevantes como los de Tyra Banks, Daniela Pestova, Heidi Klum, Karolina Kurkova, Selita Ebanks, Adriana Lima, Marisa Miller, Miranda Kerr, Alessandra Ambrosio, Candice Swanepoel y Lily Aldridge

El año pasado le llegó el turno a la californiana Jasmine Tookes y, este año, le tocará a la brasileña Lais Ribeiro, que desfilará vistiendo el recién presentado Champagne Nights Fantasy Bra, una pieza con cientos de zafiros amarillos, topacios y diamantes valorada en 2 millones de dólares… y 350 horas de trabajo.

 

Los precios de los Fantasy Bra han oscilado mucho con los años, pero nunca más han vuelto a estar valorados en 1 millón de dólares. El récord lo ostenta el Red Hot Fantasy Bra de 15 millones que vistió Gisele Bündchen en el 2000.

Gisele Bündchen con el Red Hot Fantasy Bra (2000).