Desayunar con diamantes en Nueva York y otras formas de aprovechar el legado de Audrey Hepburn

El libro de Truman Capote que inspiró la famosísima película está a punto de cumplir 60 años.

La semana pasada, Tiffany & Co. decidió homenajear la escena cinematográfica que colocó hace medio siglo a la marca en el imaginario de millones de mujeres de todo el mundo. Aquella en la cual Holly Golightly –interpretada por la legendaria Audrey Hepburn– ingería su desayuno frente al escaparate de la icónica tienda que la firma joyera posee en la Quinta Avenida de Nueva York. Su café y su cuernito son ya tan emblemáticos como el vestido negro Givenchy y los lentes Oliver Goldsmith que la actriz vestía aquel día de rodaje. Más allá de su fuerza estética, la escena es recordada por tratarse de un punto de inflexión para el tratamiento de los personajes femeninos en Hollywood, que con Golightly empezaron a convertir en seductora la idea de vivir solas, organizar fiestas y saborear la independencia. La película a la que nos referimos es, claro está, Breakfast at Tiffany’s, dirigida por Blake Edwards y basada en el libro homónimo de Truman Capote, que fue traducida al español como Desayuno en Tiffany’s.

El homenaje de la semana pasada se trató nada más y nada menos que de la apertura de un restaurante en la cuarta planta de la flagship store de Tiffany. Un espacio bautizado como The Blue Box Cafe que seguro se convertirá en visita obligada para todas aquellas amantes del cine y la moda que visiten la ciudad estadounidense. Decorado con el distintivo azul de la marca, el lugar ofrece desde este fin de semana menús para la hora del desayuno y del té a la altura de la leyenda. Demasiado habían tardado los responsables de la firma en explotar la idea de Capote, que otros sí habían aprovechado en ciudades como San Francisco para nombrar a sus restaurantes.

 

Detalles de The Blue Box Cafe.

A punto de cumplir 60 años, el texto original de Breakfast at Tiffany’s fue publicado en 1958 en las páginas de la revista Esquire, tras haber sido rechazado por los responsables de Harper's Bazaar, que consideraron que el lenguaje y el tema no eran adecuados y que su publicación podría descontentar a Tiffany, gran anunciante de la publicación. No acertaron, precisamente. Poco después, Random House decidiría publicar el relato en forma de libro, junto a otros tres cuentos del escritor.

Pese a que Capote gozaba ya de un alto grado de reconocimiento en la escena de las letras neoyorquinas de la época, todavía estaba lejos de culminar su gran obra, que llegaría ocho años más tarde bajo el título de A sangre fría. Y fue a medio camino entre una cosa y la otra, en 1961, que Paramount apostó por llevar su historia a la gran pantalla. El autor quería que Marilyn Monroe interpretara a Holly –denominada más tarde "la geisha americana"–, pero no fue posible, ante lo que Hepburn se hizo con el papel. Desde entonces, las ondas expansivas de la película han irradiado todos los rincones del mundo. Y siguen haciéndolo. 

 

Audrey Hepburn en Desayuno en Tiffany's.

La influencia de la Holly Golightly de Hepburn es tan grande que el papel quedó maldecido. En estas décadas hemos sido testigos de dos adaptaciones musicales, una de 1966 a cargo de Bob Merrill y Edward Albee, y otra de 2016 escrita por Richard Greenberg y protagonizada por Pixie Lott. También hemos asistido al estreno de dos adaptaciones teatrales, la primera en 2009 a cargo de Samuel Adamson y protagonizada por Anna Friel, y la segunda en 2013 basada también en el texto de Richard Greenberg y protagonizado por Emilia Clark. Y, cómo no, hubo un intento de adaptación televisiva para la ABC en 1969 a cargo de Stefanie Powers y Jack Kruschen, que nunca llegó a ser más que un piloto.

¿Conclusión? Muchos han intentado revisitar la obra de Capote, pero los resultados han sido, por lo general, negativos. Y es que la fuerza con que la imagen de aquella Audrey Hepburn se ha posado en las retinas de todos nosotros se lo pone muy difícil a sus sucesoras. 

La restauración, los escenarios y la pantalla no son los únicos lugares en los que el efecto magnético de aquella historia se ha dejado sentir durante estos 60 años. El propio mundo editorial ha seguido alimentándose con la publicación de libros tan remarcables como el best seller Fifth Avenue, 5 A.M.: Audrey Hepburn, Breakfast at Tiffany's, and the Dawn of the Modern Woman o Breakfast at Tiffany's: The Official 50th Anniversary Companion.

Por supuesto, la moda ha hecho lo propio, con ejemplos recientes como el de Reem Acra lanzando una colección de vestidos de novia inspirada en la película. 

O como el de la marca de pintauñas OPI haciendo lo propio con una colección de esmaltes.

Eso por no hablar de los miles de edredones, cuadros, tazas, playeras y otros accesorios que usan la figura de Holly para atraer compradoras deseosas de transportarse al Nueva York de finales de los 50 que retrató Capote, aristocrático y decadente a partes iguales.