Esas enfermedades que nos provocan el amor y el desamor

Porque siempre hace falta alguien que ponga el toque amargo sobre la miel de San Valentín.

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Amar o no amar, esa es la pregunta que muchos se hacen… pero pocos se detienen a pensar “¿enfermarse o no enfermarse?”. Lógico. El enamorarse no es como salir con shorts y una camiseta hiperliviana en un clima de 20 grados bajo cero y tener miedo de contraer un resfriado. El proceso romántico se disfruta y se vive sin pensar muchas veces en las consecuencias, pero para eso estamos nosotros, para poner el sabor agrio en ese mar dulce y hermoso que se respira en una relación apasionada o en el Día de San Valentín.

No, no existe una enfermedad que se llame “amor”, pero este tiene padecimientos muy relacionados tanto cuando este existe como cuando está ausente. Y aquí enumeramos algunos de ellos.

Una obsesión llamada limerencia

Si te has sentido con una intensidad amorosa mayor que Gigi, la protagonista de ‘He’s just not that into you’, tal vez puedas senirte interesado(a) en saber sobre la limerencia. A esta se le conoce como “la enfermedad del amor” y se caracteriza porque existe una necesidad incontrolable de estar en una relación amorosa con determinada persona. La psicóloga estadounidense Dorothy Tennov, quien dio nombre a este padecimiento la describe “como si ese ser amado hubiese acampado en la cabeza y no parece que se quiera ir”. Tiene que ver con una atracción sexual incontrolada así como pensamientos de amor fantasiosos que llegan a ser obsesivos.

Tennov, la experta en este tema, comenzó a investigarlo a finales de los 70 y, tras entrevistar a más de 500 pacientes, llegó a la conclusión de que era un “estado emocional involuntario”, no tal cual una enfermedad o un síndrome. Los resultados obtenidos la llevaron a teorizar sobre este estadio físico, anímico y mental que implica un deseo agudo de reciprocidad emocional; pensamientos, sentimientos y comportamientos obsesivos-compulsivos, y dependencia emocional de otra persona.

Los daños físicos que provoca la limerencia son: aprehensión, temblor del cuerpo, palidez, rubor, palpitaciones del corazón, dilatación de la pupila y debilidad general. La torpeza, la tartamudez, la timidez y la confusión predominan en el nivel del comportamiento. Los efectos menos comunes incluyen insomnio, pérdida de apetito y desmayo. ¿Te ha pasado?

enfermedades que provocan el amor y el desamor

Gajes del oficio…

…Aunque no lo decimos precisamente así porque quien las padece se dedique a esta actividad como un trabajo, de hecho basta que una sola vez se haya tenido relaciones sexuales para contraerlas, bueno, ni si quiera se tiene que estar enamorado o desenamorado para contraerlas, pero las enfermedades de transmisión sexual son de las consecuencias más comunes entre las parejas. Si aún no las conoces es porque seguro te saltaste tus clases de Anatomía o te quedaste dormido al ver películas como ‘Kids’, ‘Vidas prohibidas’, ‘Dallas buyers club’ o ‘Está detrás de ti’. Si aún no las ves, te las recomendamos (al igual que un chequeo médico).

Una fractura dolorosa

¿Alguna vez te has roto un hueso? Si es así, sabrás el dolor que se siente, bueno, pues ahora imagina que algo así le sucede al miembro viril masculino. Auch, ¿ya? Según datos de la BBC, uno de cada 100 mil hombres sufre fractura en el pene, sí, aunque no tiene huesos, se llega a romper. "Sucede cuando está completamente erecto y al producirse genera un chasquido que recuerda el sonido de un hueso que se rompe", explica la BBC Mundo. Este tipo de traumatismo, en un 30% y 50% de los casos, se produce durante las relaciones sexuales muy fuertes, así que piensa dos veces antes de jugar a ‘50 shades of Gray’.

Un corazón partío

Puede que Alejandro Sanz no lo supiera, pero su canción refleja perfecto el nombre de la miocardiopatía de Takotsubo (o “síndrome del corazón roto”, más fácil de recordar). Este problema se debe a un estrés físico o emocional intenso y se llama así porque palpita mucho el corazón, tanto como puede ocurrir con la pérdida de un ser querido, una discusión fuerte, un accidente de tránsito, algo por lo que seguramente has pasado y podrías reconocer la sensación.

Según un estudio de la revista American Journal of Cardioloy, el trastorno puede deberse a un aumento en el nivel de hormonas relacionadas al estrés, como la adrenalina; con esto, el músculo cardíaco se resiente y debilita hasta el punto en el que el ventrículo izquierdo adquiere una forma cónica. Explica que se siente como un ataque al corazón —dolor repentino en el pecho y dificultad para respirar— e incluso puede confundirse, pero se diferencia porque este es pasajero y no deja secuelas.

El mal de desenamorado

En realidad no existe algún padecimiento que se llame así, pero sí que hay varias que, a diferencia de acelerar el corazón por un sentimiento de alegría, alteran a este, a la mente y a todo el cuerpo por las fuertes decepciones que conllevan una ruptura amorosa.

Y aquí es donde entran las enfermedades sicológicas tales como la depresión, cuadros de ansiedad, trastornos del sueño, baja autoestima y en casos extremos, explica el siquiatra Miguel Gutiérrez a la agencia EFE, se pueden producir tentativas suicidas.

Al contrario de cuando estamos enamorados, que la química de nuestro cuerpo (las hormonas del placer como la dopamina y la oxitocina) está de fiesta y nos sentimos muy bien, sufrir el desamor hace que estas sustancias escaseen y entren otras menos queridas (como la noradrenalina o estresores como el cortisol). Todo esto no solo ocurre dentro de nosotros o en la mente, sino que se manifiesta en todo el cuerpo pero más en la piel, el estómago y la garganta.

Y sí, por si te lo preguntabas, estos malestares aquejan más a las mujeres que a los hombres.