El ‘Café Society’ que supo amargo a Woody Allen

En medio del estreno de su nueva película en el Festival de Cannes 2016, su hijo, Ronan Farrow culpa al cineasta de abuso.

Etiquetas:

Era la fiesta de Woody Allen, su cinta número 47 estrenaba la 69 edición del Festival de Cine de Cannes. El glamour de la alfombra roja, Jesse Eisenberg, Blake Lively, Corey Stoll, Kristen Stewart con los tacones bien puestos y del brazo del cineasta, nada parecía cortar esa sonrisa que imperaba en los rostros de los invitados a la premier de ‘Café Society’, hasta que una sombra del pasado oscureció esa soleada tarde.

Ronan Farrow, hijo adoptivo de Woody Allen y Mia Farrow es ahora un periodista y está decidido a enfrentarse con su padre. Justo en el festival que acoge el estreno de su más reciente obra, volvió a sacar las antiguas acusaciones de abusos sexuales por parte del cineasta denunciadas por su hermana Dylan por medio de una carta al diario Hollywood Reported.

Según Ronan, él y su hermana sufrieron la brutal presión de los publicistas de Allen por querer sacar a la luz este hecho, pero no solo ellos, sino todos los periodistas que en aquel entonces, en Estados Unidos, quisieron investigar la acusación.

Y ese efecto parece seguir vigente. Aunque los medios han publicado la acusación de Ronan, en la rueda de prensa de ‘Café Society’ no hubo preguntas al respecto. Nadie se quiso enfrentar a esta leyenda del cine, nadie quiso protagonizar el momento incómodo —y hasta fuera de lugar— que se celebraba en el festival de cine con más glamour.

 

¿Qué dijo Woody Allen al respecto?
Vanity Fair US tuvo una charla con el director al respecto de ese articulo bomba publicado por su hijo apenas unos momentos antes de la rueda de prensa de ‘Café Society’ y horas antes del estreno de la cinta.

Aprovechando que Allen se sentó en su mensa, al lado de Ramin Setoodeh, de Variety, Vanity Fair US cuestionó a Allen sobre si había leído lo escrito por Farrow y él respondió: “Nunca he leído nada de mí, estas entrevistas que hago, nada. Dije todo lo que tenía que decir acerca de esta situación en The New York Times y no he vuelto a comentarlo” (dicha carta de febrero de 2014 fue en respuesta a la publicada por Dylan Farrow; en ella, Allen alega no ser culpable del delito y asegura ser incapaz de haberlo hecho).

Y así como tampoco nunca lee las reseñas de sus películas, aclaró que no leerá lo escrito por su hijo. “Decidí nunca leer nada, porque puede convertirse fácilmente en una obsesión con uno mismo […] Lo que uno debe hacer es hacer su trabajo, olvidarse de las opiniones, olvidarse de todo eso y trabajar. Solo trabajar. Ha funcionado para mí. He sido muy productivo a lo largo de los años por no pensar en mí mismo. No me gusta escuchar que un crítico piensa que mi película es una obra maestra y no me gusta escuchar lo que un crítico de cine piensa de mis errores”, concluyó.