El triunfo de Hillary Clinton traería nuevos retos a México y Latam

67% de los latinos en Estados Unidos prefiere a Hillary antes que a Trump. Pero, ¿qué tan positiva sería su elección para el continente?

A Ricky Martin solo le faltó decirle a Trump “ella es tu final, vive la vida loca” en diciembre del año pasado, cuando se declaró fan de Hillary Clinton durante una entrevista con BuzzFeed. “Una y otra vez Hillary ha demostrado su compromiso con la comunidad latina y por eso estoy tan orgulloso se apoyarla (…)”, le dijo al reportero. También se unieron a su campaña Salma Hayek, cuando se hizo miembro de la iniciativa ‘Latinos por Clinton’, y la actriz Eva Longoria, quien en un concierto para recaudar fondos en pro de la candidata dijo con firmeza: “estoy con Hillary porque soy latina”.

Ellos y 67% de la población latinoamericana de Estados Unidos le darán su voto a la exprimera dama, mientras que solo 17% le irá a Trump, y los demás ni a uno ni al otro, según una encuesta reciente de los medios NBC Journal, Wall Street Journal y Telemundo. No hace falta ser un experto en el tema para entender que prefieran mantener lejos de la presidencia a quien ha culpado a los suyos de los problemas económicos del país, amenazó con deportarlos una y otra vez, y a quien pretende construir un muro que separe a muchos de sus familias y amigos.

En cambio, Hillary ha optado por ponerse la camiseta latinoamericana, dejando clara su postura en su discurso de aceptación el 28 de julio. “No vamos a construir un muro, vamos a construir un camino hacia la ciudadanía para millones de inmigrantes que ya están contribuyendo a nuestra economía”, prometió. Y aunque para muchos es evidente que la demócrata es el mal menor en esta agitada disputa, otros siguen sin convencerse de que la mano amiga que le ofrece a la región sea sincera. A poco del día de la verdad y con los sondeos a su favor, ¿qué puede esperar Latinoamérica de Hillary Clinton en los temas que más le preocupan?

1. ¿Podrá fin a la crisis Cuba- EEUU?

Como aliada de Barack Obama, lo más natural sería que Hillary continúe por la misma línea que su predecesor en caso de hacerse con la Casa Blanca. Además, así lo ha proclamado en sus declaraciones: “el embargo en Cuba es obsoleto y tiene que acabarse de una vez por todas”, le dijo a una multitud en Miami.

Sin embargo, no todos los cubanos creen en sus palabras. No se les ha olvidado que en su momento apoyó la decisión de su esposo- cuando éste era presidente- de intensificar las restricciones hacia la isla caribeña. Es más, en 1996 Bill decidió que el embargo solamente podía acabar si el congreso estadounidense lo aprobaba. Por eso, es difícil esperar que Cuba le abra las puertas a la candidata con la misma confianza y cordialidad que a Obama, y mientras sea así, el fin del problema entre los dos países no es garantía.

2. Su impacto en la economía latinoamericana será...

Incierto. Está claro que una victoria de Hillary no impactaría de inmediato la economía de la región de misma forma en que lo haría Trump. El republicano ni siquiera ha tocado la Casa Blanca y, sin embargo, cada vez que subía en los sondeos caía el peso mexicano, y posiblemente afectaría a otras divisas del continente. La postura radical del candidato frente a los acuerdos comerciales con países latinoamericanos lo ha convertido en un enemigo natural del bienestar financiero latinoamericano.

Pero aunque Clinton sea mucho más diplomática, tampoco se ha mostrado entusiasta sobre los acuerdos de libre comercio. En campaña aseguró que quería revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y promover medidas más justas que incentiven la manufactura en Estados Unidos, y está en contra del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que debe ser aprobado todavía por los congresos de los 12 países firmantes, entre ellos el mexicano.

3. Bienaventurados los migrantes

En el discurso de Hillary, los migrantes salen ganando. “Voy a luchar por una reforma migratoria integral y un camino a la ciudadanía para las familias que viven en nuestro país”, dijo en mayo en Las Vegas, e incluso aseguró que “si el congreso sigue negándose a actuar, como presidenta voy a hacer todo lo posible bajo el marco de la ley para ir aún más lejos”. Y aunque sus palabras son bienvenidas entre los hispanos, sobre todo en comparación a las de su contrincante, algunos votantes latinos se muestran escépticos frente al alcance que puedan tener. Ya una vez Obama les prometió ir mucho más lejos de lo que pudo llegar en políticas migratorias. Pero además, la candidata tiene un historial que siembra dudas en su postura: En 2006, cuando era senadora, votó a favor de la construcción de un muro entre la frontera sur de Estados Unidos y México.

¿Apoyo o conveniencia?

Aunque se espera que la mayoría de latinos se mantenga a su lado, muchos perciben que las palabras de aliento de Hillary hacia la población latina del país tengan que ver en parte con que necesita de su voto. Algunas de sus acciones como secretaria de estado frente a países latinoamericanos no cuentan con la aprobación del público, como su postura durante el golpe de estado de Honduras.

Cuando en 2009 el país sacó a la fuerza al expresidente hondureño Manuel Zelaya, quien ante la comunidad internacional era un agente de cambio y de acercamiento a la democracia, el mundo esperaba que Estados Unidos declarara que oficialmente se trataba de un golpe de estado, lo cual implicaba que el país norteamericano le retiraba su apoyo militar. Pero por más de que se lo pidieron, Hillary no lo hizo y optó por incentivar nuevas elecciones, que para muchos no acabaron bien.

Además, también como Secretaria de estado, veía con malos ojos el acercamiento de China y Rusia al continente, lo que para muchos significa que la candidata ve a la región como el patio trasero de su país.

Ante una contienda cada vez menos reñida, solo el tiempo dirá si la amistad entre Hillary y América Latina llegó para quedarse.