Orgullo nacional en la ONU. Los mexicanos que llegaron a la final del Hult Prize

Presentamos al trío de estudiantes que participaron por 'el Nobel de los estudiantes' y que buscan dignificar la vida de los refugiados.

Este año, Xavier Rosas, Anhara Gámez Rueda y Rebeca Toledo celebraron las fiestas patrias de forma inesperada: los tres mexicanos lo hicieron en la sede de la ONU. No se trataba de alguna protesta ni nada similar sino de la final mundial del prestigiado Hult Prize, considerado el Nobel de los estudiante y cuyo ganador se anunció anoche. Los mexicanos obtuvieron un lugar en la final tras imponerse a más de 50,000 proyectos con una propuesta que pretende dignificar la vida de los refugiados mediante la instalación de baños secos que permiten transformar las heces y orina humana en fertilizantes y biogas más poderoso que el LP y el natural.

“No nos la creemos, siento que seguimos siendo una tercia de alumnos más en el mundo”, dijo a Vanity Fair, Toledo, de 22 años. “Se pueden hacer un buen montón de cosas con la popó", agrega entre risas.

El Hult Prize, creado por Ahmad Ashkar y en la que también está involucrado Bill Clinton, es una iniciativa creada que promueve el emprendedurismo social. Los mexicanos plantearon su proyecto, una empresa “híbrido entre ONG y compañía tradicional” llamada U-Gas, como una respuesta a la migración forzada, la temática de este año. “Hay muchas personas que eran médicos, ingenieros, de clase media y no tuvieron alternativa más que dejar su países por esta problemática de la migración”, explica Xavier, de 27 años. 

A este trío que estudia en el ITAM se les puede tildar de genios —Xavier se formó en Derecho, está por tine una maestría en Amparo, está por concluir la licenciatura en Economía en la UNAM y cursa la de Contaduría; Rebeca estudia Dirección Financiera y Anhara va por Actuaría y Economía al mismo tiempo—. Confiesan  que todo comenzó, literalmente, con media hoja de papel. “Entregamos dos parrafitos, ni siquiera nos llamabamos U-Gas”, relata Anhara.

A través de esa compañía los estudiantes pretenden mejorar la vida de cuatro millones de refugiados en África, donde prevén instalar los baños y el biodigestor necesario para procesar los desechos. La eficacia de su propuesta ya ha sido probada en Tijuana, donde “pilotearon” el proyecto en la Bella Haitiana, la zona de la periferia donde se han asentado los migrantes haitianos. “Nuestro país siempre ha sufrido el problema de la migración históricamente y se ha convertido en uno de paso”, dice Xavier.

Además de haber pasado un verano en Boston, donde recibieron mentorías de toda índole, Xavier, Rebeca y Anhara han buscado el apoyo de senadores entre los que enlistan a Ernesto Cordero y Gabriela Cuevas. También han obtenido incentivos financieros de los ex secretarios de Hacienda Francisco Gil y Pedro Aspe.

Haber defendido su proyecto en la sede de la ONU en medio del discurso antimgrante de Trump y justo cuando el destino de los dreamers esta en una encrucijada tiene un doble significado. “Que un mexicanos esté en la ONU hablando de migración, da un mensaje bastante claro”. El del poder de la juventud de nuestro país.

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