Isabell II, Bono, Slim y una empresa de prótesis mamarias: ¿Qué son los Paradise Papers?

Una investigación desvela 13 millones de documentos de supuestos evasores del sistema financiero internacional

Una nueva investigación del Consorcio Internacional de Periodistas  ha desvelado una nueva trama de supuestos defraudadores de impuestos, los Paradise Papers, o al menos, los lazos de personalidades tan conocidas como la reina de Inglaterra, el cantante y activista social Bono, el el exsecretario de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal Alejandro Gertz Manero, el empresario Carlos Slim e incluso Marcial Maciel

Más de 13 millones de documentos que proceden de dos firmas de servicios off shore, obtenidos por el diario alemán Süddeusche Zeitung y compartidos con el Consorcio, en la que tras el famoso caso conocido como Papeles de Panamá, se ha vuelto a poner de relevancia cómo empresas extraterritoriales, a veces sin sede ni empleados, sirven de cobertura a complejas estructuras societarias que se utilizan, supuestamente, para evadir impuestos de las Haciendas nacionales.

La profesora Brooke Harrington de la Escuela de Negocios de Copenhague ha afirmado que "la industria extrateritorial hace que se profundice en la desigualdad de la riqueza". Y eso sucede porque no solo grandes nombres de la empresa y la sociedad internacional hacen uso de estos entramados. También conocidas empresas como Apple o Nike han usado los servicios de Appleby y Estera, las dos compañías hoy bajo el foco de los investigadores. 

Los registros de estas dos empresas alcanzan desde 1950 a 2016 e incluyen préstamos millonarios y correos electrónicos de más de 25.000 entidades e individuos que han usado sus servicios a lo largo del tiempo. Appleby se fundó en Bermuda y tiene ramificaciones en las Islas Vírgenes, las Caimán y otros territorios considerados paraísos fiscales. 

Aunque la firma ha dicho estar sujeta a controles frecuentes, los archivos revelan una enorme y compleja superestructura que ha permitido desde seguir el rastro a yates y aviones adquiridos por oligarcas rusos amigos de Vladimir Putin, inversiones opacas del ducado de Lancaster propiedad de la reina Isabel de Inglaterra en una empresa de servicios de alquiler con opción a compra que vendía bienes a británicos con problemas de liquidez a tasas del 99,9 por ciento de interés, e incluso a una empresa a nombre de Marcial Maciel

Otros nombres vinculados a este nuevo caso incluyen a la reina Noor de Jordania, al ministro de Finanzas de Brasil Henrique de Campos Meirelles o a Stephen Bronfman, asesor y amigo del primer ministro canadiense Justin Trudeu, quien hizo de su ofensiva contra los paraísos fiscales uno de los puntos principales de su programa de gobierno. 

Lo insólito del caso es que demuestra además las conexiones de algunos miembros de la Administración Trump con algunos de los nombres clave del entorno de Vladimir Putin, lo que acentúa las sospechas de ingerencia de la inteligencia y oligarquías rusas en los asuntos políticos de EE UU. 

Además, Applebay concentra su negocio en asesorar a empresas par que paguen menos impuestos, entre las que se encuentran los gigantes Apple Inc., que ya estuvo en el punto de mira de las autoridades estadounidenses y europeas por su relación fiscal en Irlanda, o casos como el de Nike, quien tiene los derechos del logotipo Swoosh en propiedad en una empresa off shore u otra compañía que detenta los derechos creaticos de los implantes mamarios de silicona. 

¿Y cuál es el resultado práctico de esta utilización de empresas en paraísos fiscales? La profundización de la desigualdad, ya que las leyes de secreto de los paraísos fiscales son como la miel adonde se dirigen quienes quieren poner también bajo secreto nombres y propietarios de estas compañías contras las que la Unión Europea y algunas naciones están presionando para que desvelen sus operaciones que para muchos, como la profesora Harrington, están provovando que alcancemos "niveles de desigualdad e injusticia propias de la época de la Revolución Francesa". 

¿Cuál es la relación de la reina Isabel II con una de las empresas más odiadas por los británicos? Un fondo opaco en las islas Caimán, según los Paradise Papers.