Marihuana para la salud: Hablamos con Carlos González, director operativo de HempMeds, la empresa que busca mejorar la calidad de vida de miles de pacientes a través del CBD

Una semana después de aprobarse la ley que permite vender productos cuyos componentes derivan de la marihuana, la compañía abrió su primera oficina en México.

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La primera vez que María Teresa Argüelles, de 9 años, tuvo su primer ataque epiléptico tenía tan solo dos meses. Sus padres regresaban de un viaje cuando de pronto se percataron de que la bebé levantaba los brazos y hacía muecas extrañas. “Al principio nos dijeron que era normal, que seguramente solo tenía cólico, pero para nosotros era claro que esos movimientos en la niña eran involuntarios”, relata María Teresa Vara, madre de la pequeña.

Vara y su esposo acudieron a un neurólogo y, sin haber cumplido el año, a su hija la diagnosticaron con Síndrome de Otahara. Este es un tipo de epilepsia que aparece durante los primeros meses de vida caracterizada por espasmos, ataques epilépticos y un retraso psicomotor grave. Con el paso de los años, su enfermedad progresó hacia otros tipos de epilepsia. Primero al síndrome de West y posteriormente al síndrome de Lennox y Gastaut.

Mejorar la calidad de vida de la pequeña no ha sido sencillo. De acuerdo con Vara, a lo largo de su vida, la menor ha probado todos los antiepilépticos que se puedan recetar y ha sido internada en diversas ocasiones para probar tratamientos que ayuden a controlar sus crisis. Sin embargo, a partir de 2015, las cosas para pacientes como Mary Tere comenzaron a cambiar. 

Uso de la marihuana medicinal

A finales de ese año, la pareja conformada por Raúl Elizalde y Mayela Benavides logró que la justicia suspendiera la prohibición gubernamental de importar un jarabe de cannabidiol (CBD) para poder tratar a su hija Grace, quien también padece del síndrome de Lennox-Gastaut. Esta sustancia funciona como coadyuvante en una diversidad de padecimientos, sobre todo aquellos que tienen una relación con el sistema nervioso y el inmune.

Gracias a la labor de la familia de Grace, en abril de 2016 –con permiso de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)– los padres de Mary Tere pudieron adquirir CBD para tratar a su hija. Los resultados fueron casi inmediatos. “Desde las primeras dosis lo notamos”, explica Vara de 43 años. “De dos minutos la duración de las crisis bajó a 30 segundos. Después de seis meses se redujeron en un 90%”. Al principio Mary Tere tenía en promedio 60 crisis al día, ahora tiene tres a la semana o incluso menos.

En 2016, el Congreso mexicano promovió la reforma de la Ley general de Salud y autorizó la venta de productos cuyos componentes fueran derivados de la planta de marihuana. El 19 de junio de 2017 la nueva ley entró en vigencia y se espera que para diciembre de este año, las autoridades mexicanas tengan listo el reglamento para la comercialización de estos productos.

La firma HempMeds, que desde 2016 facilitó la importación de tratamientos para pacientes como Grace y MaryTere desde Estados Unidos, dio el primer paso en cuanto a venta de cannabis medicinal se refiere. A finales de junio, exactamente una semana después de que la legislación entrara en vigor, la filial de la empresa estadounidense Medical Marijuana Inc abrió una oficina en Monterrey, desde la que ya tramita los pedidos de este país.

La venta de productos cuyos componentes fueran derivados de la planta de marihuana se legalizó en junio.

Carlos González, director operativo de HempMeds, explica a Vanity Fair que lo que han estado trayendo desde febrero de 2016 son productos con permisos de la Cofepris. De hecho, actualmente tienen más de 250 permisos autorizados en el consumo de aceites de cannabidiol o CBD. Sin embargo, con la nueva legislación, además de comercializarlos sin necesidad de permisos, se podrá llevar a cabo investigación de nuevos productos.

“Queremos empezar a llevar a cabo lo que llaman protocolos”, indica González. “Nos interesa mucho invertir en investigación, solo estamos esperando a que se publique el reglamento para tomar las decisiones sobre las inversiones que se harán en México”. En Estados Unidos, la empresa tiene nueve años en el mercado y posee un equipo de investigación que pretende replicar en México. 

Uso de la marihuana medicinal

El directivo explica que con la ley que se aprobó hace poco más de un mes, podrán probar medicamentos que no solo contengan CBD, sino también THC o tetrahidrocannabinol (constituyente psicoactivo del cannabis). Los medicamentos con CBD ayudan a controlar epilepsia –en cuanto a duración, frecuencia e intensidad– y también funcionan para controlar dolores neuropáticos generados por cáncer y diabetes y algunos síntomas del Parkinson o el Alzheimer.

González dice que los medicamentos con THC abrirán la gama de padecimientos que pueden ser atendidos. “Se ha visto que estos son coadyuvantes en las quimioterapias. También se podrían tratar fibromialgias, neuropatías, autismo, Parkinson o anorexia, pues estos estimulan el apetito. Se abrirá bastante el abanico de padecimientos”, comenta.

Plantación de marihuana

Además de estas ventajas, los precios de estos productos bajarán considerablemente. Vara indica que actualmente su hija consume un frasco de CBD de 243 milímetros al mes, el cual tiene un costo de $6,500 pesos. En solo 15 meses, la familia de Mary Tere ha invertido poco más de 97,000, una cantidad que en México no cualquiera se puede permitir.

El representante de HempMeds señala que todavía están evaluando las distintas presentaciones que saldrán a la venta en México, pero asegura que los costos se reducirán aproximadamente un 20%. “Los precios oscilarán entre $700 y $6,500 pesos dependiendo de las concentraciones del cannabidiol”, acota.

Para Vara esta es una gran noticia, pues desde que su hija toma CBD tiene menos ausencias. “Cuando nos nos dijeron que el retraso era tanto cognitivo como motor y nos dejamos llevar por el diagnóstico”, relata. “Ahora que está más despierta nos dimos cuenta que ya sabía leer, escribir, sumar y restar sin que nadie le enseñara. Llevaba 8 años conectada con el mundo y no lo sabíamos. Es un hecho, A mi hija el CBD le cambió la vida”.