Bosco Sodi y un muro “hecho en México” que llega a Nueva York para ser desmantelado por los espectadores

El artista Bosco Sodi se encuentra detrás de esta acción que tendrá lugar el 7 de septiembre.

Una obra de arte colectiva realizada por y para la comunidad. Así describe Paul Yasmin Gallery la primera instalación pública en Nueva York del reconocido artista Bosco Sodi (Ciudad de México, 1970). Bautizada como Muro, se trata de una estructura de 2 metros de alto y 8 metros de largo formada por 1,600 ladrillos de arcilla oaxaqueña cocidos en un horno rústico, cada uno de ellos diferente y firmado por el propio Sodi. 

Este muro será levantado por el artista y otros mexicanos residentes en Estados Unidos a primera hora de la mañana del 7 de septiembre en el Washington Square Park. El plan es que, la tarde de ese mismo día, el muro sea desmantelado por los espectadores y por todos aquellos que pasen por el parque, que podrán llevarse el ladrillo que retiren a sus casas. De esta forma, la obra se completará con la intervención de personas ajenas, haciendo alusión a uno de los conceptos que caracteriza el arte de Sodi: los procesos orgánicos que atraviesa una pieza más allá del control del propio artista.   

“La idea surgió a principios de año mientras trabajaba con los artesanos de Llano Grande –cerca de Casa Wabi, fundación artística de Oaxaca que él mismo dirige– en la construcción de un gran cubo de barro, conformado por polines de 10x10x50 cm diseñados por mí”, cuenta Bosco en entrevista con Vanity Fair. “A causa del clima político en ese momento, pensé en armar un muro en Nueva York –donde ahora reside– hecho por manos mexicanas, con materiales mexicanos y con los cuatro elemento mexicanos (tierra, agua, fuego y aire)”, añade. 

De hecho, los ladrillos de arcilla utilizados viajaron desde Oaxaca hasta Estados Unidos en camión, siguiendo la misma ruta que usan los migrantes ilegales. “El apoyo de mi galería de Nueva York y del gobierno de la ciudad fue esencial, ya que nos dieron todas las facilidades para poder usar el parque”, comenta también el artista, cuyas cotizadas obras han sido expuestas con anterioridad en ciudades de la talla de Milán, Tokio, Barcelona, Berlín y la propia Nueva York. Su estilo, admirado en todo el mundo por contraponerse a la tendencia decorativa imperante con un enfoque centrado en el valor de la materia, está inspirado por los trabajos de creadores como Antoni Tàpies, Jean Dubuffet, Willem de Kooning y Mark Rothko, sumados a las singularidades del patrimonio mexicano.

Además de portar el concepto “hecho en México”, el muro de Sodi quiere transmitir el mensaje de que todos los obstáculos pueden ser superados mediante la suma de fuerzas. Por eso, la auténtica obra no será la estructura en sí, sino el acto de derribarla, poderosa metáfora del acto de desmantelar no solo las barreras físicas, sino también las ideas que las sostienen. 

Por sus características, la instalación durará un solo día. “La intención es que la pieza sea lo más efímera posible y que aparezca y desaparezca rápido, para así hacer una metáfora poética del famoso muro de Trump y crear diferentes analogías sobre este hecho político”, explica Sodi. 

Este acto de reflexión y protesta artística tomará forma tras un mes de tensos debates políticos en Estados Unidos, con una administración centrada en dificultar cada vez más el acceso de migrantes al país. Y lo hará en una de las ciudades más mediáticas del planeta, lo que sin duda facilitará que su mensaje se propague por los cinco continentes con efectividad. Porque las vallas que construimos sobre las fronteras son materializaciones de barreras creadas por nuestras mentes, conceptos arcaicos que parecíamos haber superado en 1989 con la caída del muro de Berlín, pero que en este presente se han vuelto a erigir en el pensamiento colectivo. Toda reacción e intención de combatirlos es, por tanto, esencial y más que bienvenida.