‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’: cuando el rock se hizo arte

A 50 años de su lanzamiento, recordamos algunos detalles del disco más importante de The Beatles, a partir del cual la música ya no sería igual.

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¿Qué hacer después de una obra maestra? En agosto de 1966, The Beatles habían publicado Revolver, el mejor álbum de su corta pero intensa carrera —de apenas cinco años—, en medio de una revolución musical británica liderada por los The Rolling Stones, The Who o The Kinks. Sí, la competencia era bastante fuerte y del otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, se ponía mejor con propuestas como The Doors, Jimi Hendrix o The Beach Boys. Especialmente estos últimos, originarios de California, que con su Pet Sounds —también de 1966 y con “los mejores arreglos vocales que haya escuchado”, según Paul McCartney— pusieron la vara muy alta. Mucho más.

Génesis

Para noviembre de 1966, The Beatles llevaban cuatro (¡cuatro!) meses sin hacer giras. John, Paul, George y Ringo estaban cansados porque el público que asistía a sus conciertos —integrado por mujeres adolescentes, en su gran mayoría— no paraba de gritar: ni ellos mismos podían escuchar lo que estaban tocando. (Su última presentación masiva fue el 29 de agosto, en el Candlestick Park, de San Francisco, California). Si a eso le sumas aquella polémica declaración de Lennon de “Somos más famosos que Jesucristo” y el desaire a la invitación oficial de la dictadora filipina Imelda Marcos, digamos que ya no era tan  cool  ser un beatle.

En un vuelo de regreso a Londres, Paul McCartney, siempre inquieto, se imaginó grabar un disco de The Beatles… sin ser The Beatles. La banda alter ego se llamaría Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, inspirado en los kilométricos nombres que las grupos de rock se ponían en aquel tiempo, como Quicksilver Messenger Service o Big Brother and the Holding Company. “Grabaremos canciones tan complejas que no podrán ser tocadas en vivo”, sentenció John.

Sgt. Pepper The Beatles 2

Grabación

La complejidad a la que se refería Lennon eran 700 horas de grabación, repartidas a lo largo de cinco meses, entre noviembre de 1966 y abril de 1967. Las sesiones, comandadas por el productor de cabecera de The Beatles, George Martin, y el ingeniero de sonido, Geoff Emerick, fueron tan largas, que Ringo Starr aprendió a jugar ajedrez —el juego de la paciencia— durante sus descansos.

Grabado en una máquina de tan sólo cuatro pistas, los de Liverpool y demás involucrados lograron una proeza técnica de 13 canciones y poco más de 40 minutos de duración, que costó medio millón de libras. El resultado fue el siguiente, track por track:

1. “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”: Murmullos de público expectante, sonidos de la banda afinando… El tema te da la bienvenida.

2. “With A Little Help From My Friends”: Lo canta Ringo, quien interpreta a Billy Shears, el líder de la banda imaginaria. (Puntos extra para el cover de Joe Cocker).

3. “Lucy In The Sky With Diamonds”: A pesar de que la leyenda dice que es el acróstico para referirse al LSD, Lennon se inspiró en un dibujo de su hijo Julian.

4. “Getting Better”: McCartney haciendo un McCartney: pop en estado puro, acompañado del piano de George Martin.

5. “Fixing a Hole”: otra vez Paul. Ahora con jazz y un trabajo instrumental que no deja a nadie indiferente.

6. “Shes Leaving Home”: La historia de una chica que abandona su casa paterna. Hermosa, pero triste.

7. “Being For The Benefit of Mr. Kite: Su autor, Lennon, así se refirió a ella: “No me siento orgulloso de ‘Mr.Kite…’, pero necesitábamos una canción e hizo su papel”.

8. “Within Without You”: El aporte de George Harrison al álbum. Un poco floja, si se compara con los demás.

9. “When I’m Sixty-Four”: McCartney inspiradísimo en lo que escuchaba su padre, también músico. Puro boudeville.

10. “Lovely Rita”: Al final de la canción se escuchan sonidos producidos por trozos de papel higiénicos rasgando contra las púas de un peine.

11. “Good Morning Good Morning”: Lennon y un excelente trabajo de metales y ritmo.

12. “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise)”: Como si se tratara de un concierto en vivo, hay que despedirse como llegamos. O no.

13. “A Day in The Life”: La última gran colaboración entre Lennon y McCartney, el tema que cierra el disco, debía tener su propio apartado. Inicia con los versos de John inspirados en las ocho columnas de varios diarios. A la mitad, se incorporaba un tema de Paul que encajaba perfecto. (Nota al pie: ni Lennon ni McCartney podían terminar sus respectivos temas que escribían por separado, así que decidieron unir fuerzas. Suerte o genialidad: ambas partes embonaron). George Martin escribió la partitura de la orquesta, un crescendo que se asemeja a un orgasmo y que termina en un Mi mayor de 50 segundos, tocado a tres pianos por George, John y Paul. Tal vez los 5:37 minutos más emocionantes del rock.

La portada

La mañana del 31 de marzo de 1967, en los Chelsea Manor Studios de Londres, se produjo la mítica portada. Paul había contratado al artista Peter Blake —le pagaron 200 libras— para que tomara la fotografía. La idea era retratar a una banda como si estuvieran en un parque, una especie de banda del Ejército de Salvación (de ahí los uniformes y el corte de cabello) Algunos de los personajes que aparecen, además de los beatles “jóvenes” —figuras de cera cedidas por el Museo Madame Tussauds—, aparecen Aldous Huxley, Marlon Brando, H. G. Wells y Johnny Weissmuller, entre muchos otros. John propuso a Jesucristo, Gandhi y Hitler, pero fueron rechazados por la productora EMI.

México pudo hacer estado presente ese día. ¿O lo estuvo? Varias versiones dicen que The Beatles quería que Germán Valdés Tin Tan apareciera en la portada, pero por problemas de agenda —doblaba la voz del Oso Baloo para El libro de la selva—, el gran cómico mexicano se negó… a medias. En su lugar mandó un Árbol de la vida, una artesanía típica de Metepec, Estado de México, que colocaron debajo de la actriz Diana Dors, en la esquina inferior derecha de la portada.

Sgt. Pepper The Beatles 3