Vaquita marina: salvar a una especie. Día 4. Leones marinos y trabajo en equipo. #ExclusivaVF

El cuarto día de la expedición para salvar al cetáceo incluye nuevos datos de estudio y más oportunidades de obtener éxito.

El equipo del Narval logró reparar el desperfecto que había dejado sin energía al barco. José Luis, el jefe del cuarto de máquinas, trabajó hasta la madrugada para poder repararlo, logrando alcanzar la marea alta para poder pasar el resto de la noche anclados fuera del puerto.

Empezamos el recorrido con la salida del sol, tomamos turnos para estar en el tercer nivel buscando en el horizonte algún indicio que nos señale la presencia de vaquitas u otros cetáceos, algún soplo, un salto… pero aún nada.

Vamos rumbo a la Roca Consag, esperando poder tener mejor suerte. Al acercarnos escuchamos nuevamente a los lobos marinos y el fotógrafo Daniel Garza y el ingeniero Cristopher Emmons se preparan para lanzar sus Drones. Probaremos nuevamente la cámara térmica, este modelo es de las primeras generaciones y la función de ajuste automático dificulta que podamos hacer las detecciones correctamente. Con el sensor térmico logramos identificar a las aves que descansan en las olas a unos pocos metros de un grupo de unos cincuenta lobos marinos que flotan juntos, curiosos por el drone que los sobrevuela.

Grupo de leones marinos.

Nos quedamos unos momentos antes de tomar el camino de regreso, sabiendo que el viento no tarda en aumentar y dificultar nuevamente el uso de los BigEyes. Durante el trayecto seguimos buscando, pero el Golfo de California solo nos regala sus diferentes matices de azules y verdes en sus aguas, con un horizonte recortado por las montañas desérticas.

En el camino vamos con una misión, tenemos que remplazar uno de los detectores acústicos, el Dr. Armando Jaramillo da las coordenadas al Capitan del Narval y vamos rumbo al sitio especifico donde encontramos una de las boyas donde se encuentran horas de grabaciones que después tendrán que ser procesadas y analizadas con la esperanza de encontrar el sonido característico que producen las vaquitas. La información de este Cpod se integrará a la de los demás y a través de un proceso estadístico y de análisis, permitirá continuar con la estimación de la situación de la población de toda el área. La maniobra en teoría es sencilla, pero en el mar cualquier acción tiene una complejidad adicional. 
Al colocar el nuevo detector, la tripulación lo arroja y empezamos a retroceder, unos segundos pasan cuando nos percatamos de que parte de la cuerda se ha quedado atorada en alguna parte del barco y lo estamos arrastrando, las máquinas se detienen para poder efectuar una serie de maniobras y liberar así el sistema que mantiene anclado el detector acústico. Al finalizar se toman nuevamente las coordenadas en donde se liberó y seguimos el camino.

Llegamos al puerto de San Felipe, mañana será la ultima oportunidad para poder encontrar a la vaquita. El Doctor Armando Jaramillo y la Maestra en Ciencias Edwyna Nieto se despiden de nosotros, deben de trabajar en el análisis de la información obtenida. Encontrar a la Vaquita no es sencillo pero no perdemos la fe en poder tener la oportunidad de encontrarnos con el cetáceo más raro del planeta, esperamos que mañana tengamos mejor suerte.

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