Vaquita marina: salvar a una especie. Día 3. Dificultades técnicas y esperanza. #ExclusivaVF

El tercer día de la expedición para salvar al cetáceo pone a prueba las habilidades y la fe de los exploradores.

Me levanto antes que la tripulación y aprovecho para disfrutar la calma de la embarcación que normalmente bulle en movimiento. El día inicia tranquilo dentro del puerto protegido por los rompeolas de bloques de piedra, donde parvadas de pelicanos extienden las alas buscando refrescarse. El mar parece calmado pero el viento parece tener mayor fuerza que los días anteriores, poco a poco el Narval va cobrando vida y en unos momentos Ulises, el cocinero, tiene preparado el desayuno. En esta región la dinámica de las mareas controla nuestra salida. Estamos esperando al Dr. Armando Jaramillo y a la maestra en Ciencias Edwyna Nieto, científicos mexicanos que en los últimos 20 años han participado activamente en el estudio de la vaquita. Ambos son investigadores de la Coordinación de Investigación y Conservación de Mamíferos Marinos del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) y se unirán a la expedición junto con miembros de su equipo. La marea está en buen momento para zarpar, al avanzar un solitario delfín nariz de botella parece descansar en el interior del puerto. Conforme avanzamos mar adentro vemos un Golfo de California diferente a los días anteriores, el viento arrecia constantemente y las olas rompen en la proa del Narval, haciendo que de vez en vez se elevara unos metros para después descender abruptamente. Para llegar al punto que queríamos visitar, viajar en línea recta hubiera significado tener el oleaje de costado y el movimiento en el interior habría provocado que todo lo que no estaba fijado cayera de los estantes.

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Con el mar en estas condiciones normalmente se suspenderían las actividades de búsqueda pero tenemos poco tiempo y ganas de tener un encuentro con la mastofauna de la región. Decido probar suerte y subo al tercer nivel. El movimiento es mayor en esta altura, trato de utilizar los Big Eyes. Pienso que quizá podría compensar el movimiento del barco ajustando manualmente los binoculares, quizá solo han sido cinco minutos de intentarlo cuando me doy cuenta que mi cuerpo no logra interpretar la diferencia entre lo que se ve en estos potentes binoculares con el movimiento del barco… En otras palabras, el mareo me obliga a bajar a cubierta donde trato de reponerme mirando el horizonte.

Conforme avanzamos, el viento pierde potencia y el mar va calmándose. El Dr. Jaramillo nos da una plática acerca de los esfuerzos que se realizan para la protección de la vaquita. Volvemos al muelle para cargar combustible, en el regreso aprovecho para subir al punto de observación en la tercera cubierta; prefiero utilizar los binoculares normales, con los que puedes hacer compensar el movimiento. Desafortunadamente los uso para descartar algún encuentro con los cetáceos. A veces son aves, otras son solo las crestas de las olas al romperse. Pasan las horas y el fotógrafo Daniel Garza se une a mi búsqueda, y escrudiñamos el horizonte, una pareja de águilas pescadoras pasan cerca de la embarcación pero el mar, no nos brinda nada.

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Tomamos un descanso y almorzamos, decidimos que mientras se hace la carga de combustible tenemos suficiente tiempo para llegar al Valle de los Gigantes antes de que se ponga el sol y entrenarnos en el uso de los drones entre los cactus gigantes, cardones, que pueden alcanzar los 17 metros de altura y pesar toneladas. Este parque alberga aproximadamente 1,200 de estas majestuosas plantas, que sirven como percha a zopilotes, águilas pescadoras y los pájaros carpinteros encuentran su nido al hacer hoyos en ellas. De los drones que DJI nos donó para realizar la expedición utilizamos el Phantom 4, el mismo modelo que se emplea para filmación de películas de acción.

Ya sin luz del sol, regresamos a la camioneta y cuando estamos a punto de entrar vemos el efecto que tiene la luz en el cielo. Alejados de los asentamientos humanos, podemos ver cómo poco a poco la Vía Láctea va dibujándose en el cielo. Nuestro fotógrafo Daniel Garza prepara su equipo para tomar unas fotos de las estrellas en medio del desierto. Vemos pasar satélites a lo lejos y estrellas fugaces. Al consultar el pronóstico de clima para mañana parece que en la tarde tendremos vientos fuertes, por lo que platicamos sobre dejar el puerto con la última marea alta y dormir fuera para poder salir en las primeras horas del día y hacer colecta de los equipos acústicos utilizados en el monitoreo de la población de la vaquita. Al regresar al Narval nos encontramos con una sorpresaAl momento de cargar el combustible se interrumpió la corriente eléctricaEstamos a obscuras. Sin aire acondicionado es mucho más cómodo dormir en las partes exteriores del barco. Todos los expedicionarios van ocupando diferentes sitios para dormir, sintiendo la brisa del mar.

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