Salma Hayek revela que Harvey Weinstein también fue su monstruo

La actriz finalmente se abre y revela a detalle cómo fue su relación con el productor incluyendo las veces en que dijo "no" a sus propuestas sexuales y una amenaza de muerte.

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Salma Hayek ha roto el silencio sobre su relación con Harvey Weinstein y la actriz reconoce que también enfrentó las consecuencias del abuso y posición de poder de Weinstein. "Por años él fue mi monstruo", ha señalado la mexicana a The New York Times.

En un extenso artículo, que la misma Hayek firma, la intérprete señala que aunque previamente había reconocido que había sufrido bullying por parte de Weinstein, hasta ahora se había reservado profundizar, pues pensaba que había superado dicho episodio. "No consideraba mi voz importante ni que fuera hacer una diferencia", escribe en el texto donde reconoce que Weinstein la "lastimó profundamente".

La relación entre ambos surgió a partir de colegas en común y finalmente trabajaron juntos cuando Salma buscaba llevar la vida de Frida Kahlo a la pantalla grande y en la que se involucró a Miramax, en ese entonces la compañía de Weinstein. Fue precisamente el productor quien le dio el voto de confianza cuando ella dice que aún era catalogada como "una nadie". "Se arriesgó conmigo —una nadie—. Dijo que sí", señala. "Y ahí fue donde la pesadilla comenzó. No sabía que sería mi turno de decir no [...] No a ducharme con él. No a permitirle que me viera mientras me bañaba. No a permitir que me diera un masaje. No a dejar que uno de sus amigos desnudo me diera un masaje. No permitir que me practicara sexo oral. No a desnudarme con otra mujer. No, no, no, no...".

La protagonista de Frida describe que cada negativa desataba la "ira maquiavélica" del productor, que llegó a llamarla a media noche para pedirle que despidiera a su agente hasta amenazarla. "Te voy a matar, no creas que no puedo", rememora en el texto. "La palabra que más odiaba Harvey Weinstein era 'no".

Con lujo de detalle, Hayek describe la forma en que considera que Harvey Weinstein la concebía: "Desde su perspectiva, yo no era una artista. Ni siquiera una persona. Era una cosa. No alguien, sino un cuerpo". La respuesta de Salma fue legal, aunque no para denunciar acoso sexual, sino "mala fe" y tratar de deslindar el proyecto de Frida de la compañía de Weinstein. La respuesta del productor fue una lista de requisitos que parecía casi imposible, como reunir 10 millones de dólares y un director "A-List" para el proyecto, pero Hayek logró completarla gracias a la ayuda de gente como Edward Norton, Julie Taymor y Ashley Judd, una de las primeras en alzarse contra Weinstein. "Cuando comenzamos el rodaje, el acoso sexual se detuvo pero la ira aumentó".

La actriz habla también de las consecuencias de la relación con Weinstein y señala que, después de que el productor le dijo que lo único que ella podía ofrecer era su sex appeal, ella atravesó por "una especie de síndrome de Estocolmo", pues buscaba que la reconociera como artista e incluso señala que una de las solicitudes para llevar a cabo el proyecto incluía una escena con otra mujer que accedió a rodar para "salvar la película". Para filmarla incluso recurrió a un tranquilizante. "Fue porque estaría desnuda con ella frente a Harvey Weinstein".

Aunque eventualmente el proyecto resultó exitoso y se alzó con dos Oscar, Salma relata que años después se topó con Harvey, quien le comentó que se había transformado en otro hombre e incluso la felicitó.

Salma concluye el artículo señalando que: "Hasta que haya equidad en nuestra industria, con hombres y mujeres teniendo el mismo valor en cada aspecto de la misma, nuestra comunidad seguirá siendo suelo fértil para depredadores".