Paola de la Rosa: “En México seguimos viendo al indígena para abajo”

Coincidiendo con su participación en Women’s Forum México, hablamos con la creadora de Lazo, una empresa que impulsa a maestros artesanos mexicanos.

Lo que empezó como un proyecto de un año se convirtió en una forma de vida. Paola de la Rosa era estudiante de Leyes cuando decidió colaborar como voluntaria de Derechos Humanos en el Centro de Derechos Indígenas (CEDIAC). Esto no solo cambió sus planes de trabajar en un despacho de abogados, también ha transformado la vida de muchos artesanos. Paola se ha involucrado desde entonces con proyectos como Arroz con Leche y Fábrica Social, tiendas de arte popular, en los cuales creó fundaciones para empoderar a comunidades indígenas y generar condiciones de trabajo dignas para ellos. En 2015 se convierte en la cabeza de la Coordinación de Arte Popular de CONACULTA. Hoy lidera Lazo, una empresa que impulsa a maestros artesanos de una manera totalmente innovadora. Aprovechamos su próxima participación en Women’s Forum México para hablar con ella sobre la falta de representación indígena en la sociedad y la política, la moda de lo “hecho en México” y cómo integrar a este sector en el comercio electrónico.

¿Qué detonó que renunciaras al Derecho para trabajar con artesanos indígenas?
Creo que en las ciudades crecemos muchas veces sin ver esta parte de México, la sentimos muy lejana. La pobreza que viven es indignante. La verdad es que yo pensé que me iba a ir un año, que iba a hacer mi voluntariado e iba a regresar al despacho de abogados en el que trabajaba, pero nunca pude.

¿A qué crees que se deba que la sociedad en que vivimos y las comunidades indígenas estén tan alejadas?
Creo que la distribución de la riqueza en México hace que sean dos mundos totalmente diferentes y que no haya puentes de comunicación. ¿Cuánta gente conoce Chiapas? Ni si quiera conocemos nuestro país porque creo que seguimos siendo malinchistas. Ahora un poco menos, a partir de este boom del textil artesanal, de lo hecho en México, más gente está volteando a ver nuestro país. Ahora está más de moda.

El hecho de que esté de moda no significa que nuestra sociedad se integre con esas comunidades…

Sí, justo ese era uno de mis puntos en una conferencia que acabo de dar en Nueva York. Hay que ver quién se está realmente beneficiando del movimiento handmade y tener un ojo crítico como consumidores para saber a qué marcas le estamos comprando.

Y de integración política, ni hablar, ¿cierto?

Lejanamente. No hay un sistema educativo de calidad en comunidades indígenas; las escuelas son una vergüenza. Hasta que no haya una educación de primera calidad en todas las comunidades indígenas y continúe la falta de ingreso esto no va a cambiar, porque no tienen las herramientas para estar integrados equitativamente a lo que tú y yo vivimos, ni a las oportunidades que tú y yo tenemos. No hay un solo representante político indígena, ni uno a nivel federal. Y por el otro lado tenemos 70 lenguas indígenas reconocidas más todos los dialectos de esas lenguas, entonces no creo que estén representados.

¿Cómo empezar a revertir esta situación?
Tendría que haber ciertos asientos en cámaras de diputados para grupos minoritarios. Tenemos que integrar a las comunidades minoritarias, y no nada más al indígena, también al gay, a los discapacitados…

Tú trabajaste de alguna manera para el gobierno cuando estuviste en CONACULTA, ¿cómo fue este mundo para ti?
Un mundo que la verdad no me gustó. Fue una experiencia increíble porque a través de la red gubernamental llegas a lugares que es difícil acceder a través de la sociedad civil. CONACULTA tiene programas muy padres que apoyan a comunidades y artesanos desde hace mucho tiempo. Desgraciadamente hay una burocracia de la cual yo preferí no ser parte.

¿De qué manera Lazo es un proyecto distinto a lo que hiciste en el pasado?
Es un proyecto muy innovador en México. Primero porque es usar herramientas tecnológicas y de e-commerce. Eso nos da la oportunidad de llegar a un mercado extranjero. Y la otra parte es que esta tienda en línea es de los artesanos: están vendiendo las piezas que ellos crean sin un diseñador que los esté guiando, ellos mismos ponen sus precios asesorados por nosotros.

Llevas más de diez años trabajando con comunidades indígenas, ¿qué has aprendido de ellas?
Híjole, creo que de las cosas que he aprendido es este sentido comunitario que tienen. De verdad sientes este ánimo de compartir, desde cómo se juntan 15 señoras a cocinar para una fiesta de 150 personas. Y va a ser un poco cliché, pero creo que todo lo que pasó con el temblor, este valor de México y del mexicano, de vivir en familia, que a veces en las ciudades como que se nos olvida. La relación con el medio ambiente y con la tierra… este sentirte parte de un lugar de manera tan fuerte que hasta la ropa te da una identidad.

¿Qué tan difícil crees que sea para estas comunidades preservar su identidad y tradiciones en la actualidad?

Creo que el reto para nosotros como sociedad es la discriminación. Tú vas a cualquier país de África y en los meetings oficiales de gobierno todas las primeras damas y esposas de funcionarios están vestidas con su traje tradicional y lo portan con un orgullo… En México pareciera que seguimos viendo al indígena para abajo. Yo me visto mucho con huipiles y me dicen: “Se te ve bien porque tú estás en eso, pero yo nunca me lo pondría”. El reto también es de nosotros, porque el indígena se siente apenado o no quiere seguir vistiendo su traje tradicional por esa discriminación.

¿Cómo crees que eventos como Women’s Forum México contribuyan a construir una mejor sociedad?
Foros que dan los espacios para reflexionar y discutir estos temas son el primer paso para el cambio.

Cuéntanos de tu participación en el foro…
Participo en una mesa que discutirá cómo generar cambios a través de proyectos sociales. También estará Saskia Niño de Rivera, quien trabaja con gente que está en la cárcel. Hablaremos de cómo generar proyectos y crear herramientas para cambiar a la sociedad.

Women’s Forum México se llevará a cabo los días 8 y 9 de noviembre en el hotel Hyatt Regency de la Ciudad de México.