Así se intenta defender Harvey Weinstein, el superproductor de Hollywood acusado de “décadas de acosos sexuales”

El New York Times publicó ayer un reportaje en el cual da voz a múltiples testimonios de su intolerable comportamiento.

Es o, más bien, era uno de lo más grandes de Hollywood. Un productor admirado por todos. Fundador de Miramax y The Weinstein Company. Amigo de Quentin Tarantino. Cercano a Meryl Streep. Donador y recaudador de donaciones para el partido demócrata. Defensor de los derechos de las mujeres y de los gays –de cara a la galería–. Responsable de hacer viables varias joyas del cine independiente estadounidense, como Clerks o Pulp Fiction. Ganador de seis Oscar. Pero todos sus logros no han impedido que hoy, tras la publicación de una impactante investigación por parte del The New York Times, titulada Decades of Sexual Harassment Accusations Against Harvey Weinstein, su legendaria figura se haya derrumbado.

El artículo publicado por el periódico describe tocamientos indeseados, situaciones laborales incómodas y recopila los relatos de actrices, como Ashley Judd, y modelos convocadas a reuniones en cuartos de hotel donde Weinstein las esperaba en bata, para ofrecerles un masaje o pedirles que lo vieran bañarse. Según esta investigación, al menos ocho de sus víctimas han reconocido haber recibido dinero a cambio de acuerdos extrajudiciales. A cambio de silencio. El articulo cita también a excolegas del productor, como Kathy DeClesis o Mark Gill, y a personalidades de la industria del cine que afirman que su comportamiento no era ningún secreto dentro del círculo y que, durante décadas (tres, por lo menos), echó mano de su poder para satisfacer sus deseos sexuales mediante la coacción.

“Crecí en los 60 y los 70, cuando las reglas de comportamiento y los espacios laborales eran muy diferentes. Esa era la cultura que predominaba entonces. Pero he aprendido con el tiempo que no es una excusa, ni en la oficina ni fuera de ella. Me di cuenta hace ya mucho de que necesitaba convertirme en una mejor persona y mis interacciones con la gente con la que trabajo han cambiado. Entiendo que mi comportamiento en el pasado causó mucho dolor y pido disculpas sinceramente por ello. Aunque estoy intentando hacerlo mejor, sé que tengo un largo camino por delante. Me comprometo a trabajar en ello y a vencer a mis demonios”, dijo Weinstein recientemente al periódico neoyorquino, sin saber que sus palabras terminarían publicadas en este contexto.

Ante dicho reportaje, las reacciones no se han hecho esperar. No ha importado cuantas frases en su defensa haya pronunciado Weinstein: “Respeto a las mujeres y me arrepiento”, “espero que mis acciones resuenen más que las palabras”, “quiero una segunda oportunidad”, “hace un año organicé una fundación con 5 millones de dólares para becar a mujeres directivas en la USC”… Nada de esto ha frenado la reacción política ante la investigación del Times, con políticos demócratas como el senador Patrick Leahy negando desde ya las donaciones del productor. Tampoco ha suavizado la reacción de los universos del cine y la televisión, encarnados en figuras como las de Lena Dunham (“La mujer que decidió hablar sobre su experiencia de acoso merece nuestra admiración. No es divertido ni fácil. Es valiente”) y Keith Calder (“Acabo de revisar algunos contratos para asegurarme de que legalmente puedo decir que Harvey Weinstein es la peor persona de la industria del cine”).

Por su parte, dos de los abogados del productor, Lisa Bloom y Charles Harder, han declarado que van a demandar al medio neoyorquino porque, aseguran, su texto no es preciso en absoluto y contiene mucha información falsa.

Sometido a tratamiento, Weinstein se encuentra en estos momentos de baja para “abordar sus problemas”.