Vaquita marina: salvar a una especie. El final de la travesía. El recuento. #ExclusivaVF

El último día de la expedición para salvar al cetáceo incluye la esperanza por obtener éxito en la interpretación de los datos obtenidos y el trago amargo de la despedida.

Despertamos al amanecer para darnos cuenta de la fuerza de las mareas. En el puerto donde reposa el Narval hay partes donde el agua ha descendido tanto que se puede caminar en el fondo del lecho marino. Las aves pasean en búsqueda de alimento. En breve el nivel del mar subirá varios metros en un ciclo regido por los astros, que hoy también se alinean para formar el eclipse solar, un evento que no podremos ver nuevamente en nuestro tiempo de vida.

Hoy empezamos el éxodo de tripulantes y expedicionarios. Venimos de diferentes partes del mundo y tenemos que coordinar las mejores rutas para que todos puedan llegar a sus diferentes destinos. Los primeros en irse son una familia de California, que realizaró una aportación al museo para que pueda continuar con sus actividades de limpieza de redes. El Museo de la Ballena y Ciencias del Mar, en La Paz es el que se ha dedicado desde sus inicios a mejorar la conservación bajo el lema: “Conocer para proteger”.

A cargo de Francisco Gómez, el Museo de la Ballena participa activamente en la protección de la vaquita marina y todo aquel que quiera ser parte de este gran esfuerzo de conservación puede realizar su invaluable aportación que permita al Narval continuar con la búsqueda de las redes que ponen en peligro no solo a la vaquita, sino a toda la fauna marina que habita en el Alto Golfo de California. Puedes leer un poco más de todo lo que hacen aquí

Mar y Tierra VI

La marea nos obliga a quedarnos en el muelle, me dirijo a la tercera cubierta para utilizar por última vez los big eyes, con la esperanza de que quizá el mar nos regale un avistamiento. Desde que surgió la idea de la Expedición Vaquita 2017, sabíamos que un avistamiento sería excepcional. El polígono para la protección de la vaquita tiene aproximadamente 1 millón 300 mil hectáreas y en todo este espacio habitan menos de 30 ejemplares. Con un número tan bajo para encontrarlas se necesita mucha suerte. Mientras, en el comedor de la cubierta principal, los expedicionarios se reúnen para compartir sus impresiones y las fotografías y videos que hemos tomado. El espíritu es que las imágenes ayuden a dar a conocer la labor del Narval y poder compartirlas sin fines de lucro con el objetivo de dar a conocer esta parte de nuestro México

El ingeniero Cristopher Emmons nos da una última práctica con los drones. Ahora el barco podrá utilizarlos con más confianza y poder compartir sus encuentros con la naturaleza. Mientras guardamos todo, una panga se acerca. Es el Mar y Tierra VI de los tres náufragos que encontramos en el tercer día de la expedición. Han arreglado su motor y están listos para viajar a Puerto Peñasco, pero antes quisieron despedirse y agradecer que evitáramos que su viaje terminara en tragedia.

Nos despedimos de la tripulación, es algo difícil. Todos a bordo del Narval han sido muy amables. Enoch Rizo, jefe de operaciones, nos lleva en la camioneta blindada a la estación de autobuses de San Felipe. De ahí nos marchamos a Mexicali, donde nos separaremos a Tijuana, Saltillo y CDMX. Las actividades de la expedición han terminado. Esperaremos los resultados de los detectores acústicos para ver si pudo registrarse el sonido que hacen las vaquitas, acomodar el material audiovisual y preparar la siguiente expedición.

Agradecemos nuevamente a todos los que hicieron posible esta actividad; a los donadores; a la comunidad de actores de doblaje y al Mago Frank que apoyaron la campaña de recaudación; a SunRider en su compromiso con el proyecto; al ingeniero Cristopher Emmons de Cielito Drone y DJI por el equipo de drones; a Samsung; a Calafia Airlines por su apoyo para los vuelos dentro de la Península; a la Comunidad Mexicana de Fotógrafos de Naturaleza; a su embajador Daniel Garza Tobón y al apoyo de Wildlife Connection; a los científicos, el Dr. Armando Jaramillo y a la Maestra en Ciencias Edwyna Nieto, y especialmente a Francisco Gómez, Director del Museo de la Ballena y Ciencias del Mar por hacer posible esta expedición y a ustedes por seguirnos en este esfuerzo por mejorar la conservación de la Vaquita.
Reciban mis más cordiales saludos.

La tripulación y los expedicionarios.