7 (necesarias) canciones de Agustín Lara para enamorar en tiempos de Tinder

Si tu forma de relacionarte no sale del “send nudes” o “Netflix & Chill”, te recomendamos unas canciones de “El flaco de oro” para comprender cómo cambió nuestra idea del amor.

El nombre que aparece en su acta de nacimiento es Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, pero tú puedes reconocerlo más fácilmente como Agustín Lara o “El flaco de oro”, uno de los compositores más prolíficos —y enamoradizos— que han nacido en México.

Cada canción de Agustín Lara es como una clase de poesía. Y si tus tácticas románticas para enamorar a alguien no salen de emojis de caritas con ojitos de corazón o el “send nudes” (ya sea que las mandes o que las pidas), te recomendamos unas canciones de este veracruzano. Cada una de ellas nos recuerda cómo ha cambiado nuestra idea del amor.

Amor de mis amores

Mientras que a principios del siglo pasado alguien podía cantarte algo como: “Poniendo la mano en el corazón, quisiera cantante toda una canción, que tú eres mi cielo, eres mis consuelos, que respiro el aire que respiras tú”, ahora tenemos que oír cosas como: “Y si con otro pasas el rato, vamos a ser feliz, vamos a ser feliz, felices los 4, y agrandamos el cuarto”, al ritmo de reguetón, claro. 

Arráncame la vida
El drama amoroso y la música son amigos inseparables. Agustín Lara también era fan de la telenovela cancionera, pero lo hacía sentir con frases como: “Arráncame la vida, con el último beso de amor. Y si acaso te hiere el dolor, ha de ser de no verme, porque al fin tus ojos, me los llevo yo”. Esto es un paso más allá de quitar en Facebook tu estado “en una relación con…”.

Te quiero
Creemos que ver a Daddy Yankee cantar algo como: “Tus ojos se duermen en mi alma, tus labios perfuman mi ser. Te quiero como a nadie quiero, como nunca pude soñar en querer”. Es casi como ver a Leonardo DiCaprio hacer Mi abuelo es un peligo X. Y esperamos no verlo, en verdad. 

Cada noche un amor
Agustín Lara también le cantaba a las mujeres que no le hacían caso: “Cada noche un amor, distinto amanecer, diferente visión […] Oye te digo en secreto que te amo de veras […] Que siento tu vida por más que te alejes de mí. Que nada ni nadie harán que mi pecho se olvide de ti”. Cualquier parecido con Abusadora de Wisin & Yandel sí sería mera coincidencia. 

Mujer divina
Para enamorar a una mujer, algo mejor que mandar una nude no pedida podría ser —es solo una loca idea— una canción como esta: “Tienes el perfume de un naranjo en flor, el altivo porte de una majestad […] La divina magia de un atardecer, y la maravilla de la inspiración”. 

Solamente una vez
Un verso de esta letra dice: “Una vez nada más, en mi huerto brilló la esperanza, la esperanza que alumbra el camino, de mi soledad”. La verdad es que tanto antes como ahora es difícil creer que un ser humano ame una sola vez en la vida, pero vamos a darle el voto de confianza, porque en ese entonces era más fácil quedarse enganchado en una relación que abrir una app de citas y enamorarse y desenamorarse con solo un “swipe right” o “swipe left”.

Piensa en mí
Agustín Lara no era precisamente guapo, pero ¿cómo creen que consiguió tener de esposa a la diva del cine mexicano María Félix? Pues con letras como: “Piensa en mí cuando sufras, cuando llores, también piensa en mí. Cuando quieras quitarme la vida, no la quiero para nada, para nada me sirve sin ti”. Así, cualquiera se quedará pensando en ti. Aunque no traiga datos en el celular.